Senadores de EEUU presionan a Cuba por liberación de Alan Gross

Este artículo es de hace 8 años
Dos senadores estadounidenses que han presionado desde hace mucho para aliviar las restricciones sobre el comercio con Cuba dicen que han puesto su gestión en suspenso con la esperanza de presionar a La Habana para liberar al encarcelado subcontratista del gobierno de EEUU, Alan P. Gross. Las decisiones de los senadores Jerry Moran, republicano por Kansas, y Dick Durbin, demócrata por Illinois., pusieron de relieve cómo el caso de Gross, que cumple una condena de 15 años de prisión, se ha convertido en un obstáculo persistente en casi cualquier intento de mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. “He tratado de cambiar la relación comercial con Cuba. Estoy tomando un receso en ese esfuerzo”, dijo Moran al periódico The Hill, del Congreso. “Espero que esto ejerza presión sobre Cuba para su liberación”. Durbin, que como jefe de la mayoría demócrata del Senado es el segundo demócrata de más alta jerarquía en la cámara, declaró que su reunión con Gross en la celda de éste en La Habana en la primavera, le convenció de que SE DEBE HACER MAS aún queda mucho por hacer para liberarlo, según el informe de The Hill del domingo. Durbin ha sido un defensor de utilizar el comercio para abrir sociedades cerradas como la de Cuba, y junto con Moran ha presentado varias propuestas legislativas en los últimos años para aliviar el embargo comercial de EEUU sobre la isla. Llamadas a los portavoces de Moran y Durbin en Washington el lunes, en busca de comentarios adicionales para esta historia, no fueron devueltas. Gross, de 63 años, un especialista en desarrollo que trabajaba para un programa del gobierno de EEUU a favor de la democracia, está cumpliendo una condena de 15 años por supuestamente actuar en contra de la soberanía de Cuba al entregar tres teléfonos satelitales a judíos cubanos, lo que les permitiría tener acceso independiente a Internet, sin pasar por los controles del gobierno. Cuba ha prohibido la cooperación con los programas de Washington, con el argumento de que están diseñados para derrocar al gobierno. El gobierno de Obama ha exigido con insistencia su puesta en libertad como un gesto humanitario, diciendo que Gross se encuentra en mal estado de salud, que su madre sufre de un cáncer inoperable y que una de sus hijas está bajo tratamiento por un cáncer del seno. La Habana ha dejado claro Gross será liberado sólo a cambio de los cinco agentes de inteligencia cubanos condenados en Miami en 1998. Cuatro de ellos están cumpliendo largas condenas, y el quinto terminó su periodo en prisión, pero está en libertad condicional en algún lugar de Estados Unidos. La Casa Blanca ha dicho en repetidas ocasiones que no va a cambiar a Gross por los espías cubanos, y que no va a hacer ningún esfuerzo de importancia para mejorar las relaciones bilaterales hasta que el residente de Maryland sea liberado. Moran y Durbin, ambos de estados agrícolas, han estado tratando durante años de aliviar las sanciones comerciales de Estados Unidos sobre Cuba con el fin de facilitar que la isla compre alimentos y otros productos agrícolas de EEUU, que totalizaron $347 millones en el 2011. Moran ha propuesto permitir que Cuba pague directamente a instituciones financieras de Estados Unidos, lo que ahora debe pasar a través de terceros países. También quiere que Cuba, que ahora está obligada a pagar por los artículos antes de que éstos salgan de Estados Unidos, pueda pagar una vez que lleguen a la isla. Las propuestas han sido rechazadas en el Congreso, donde los miembros cubanoamericanos y otros opositores argumentan que aliviar las restricciones comerciales ayudaría al gobierno comunista, con medio siglo en el poder. El caso de Gross ha sido objeto de titulares en los últimos días debido a los informes de que su salud se está deteriorando. Ha perdido más de 100 libras desde su detención a finales del 2009, y ha estado cumpliendo su condena en un hospital militar en La Habana. Su abogado en EEUU, Peter J. Kahn, se quejó la semana pasada de que Cuba no había dado a su familia los resultados de sus últimas pruebas médicas. El Departamento de Estado dijo el jueves que estaba “muy preocupado” por las informaciones de que Gross ya no podía caminar alrededor de su celda. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba informó el viernes de que la salud de Gross era “normal” a pesar de que sufría de “enfermedades crónicas típicas de alguien de su edad”. Y en el fin de semana se enviaron los resultados de las pruebas médicas a su familia. Fuente: El Nuevo Herald

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