Exconvictos cubanos indignados en Madrid

Este artículo es de hace 8 años
Una veintena de expresos políticos cubanos llevan viviendo más de 2 meses a la intemperie en una plaza frente al ministerio de Exteriores. Ismel Iglesias es un médico cubano al que BBC Mundo entrevistó en la isla cuando atendía a un disidente que hacía una larga huelga de hambre. Ahora está en Madrid junto a otros compatriotas que también dejaron de comer para protestar. Se trata de un grupo de expresos políticos cubanos y sus familiares que permanecen acampados desde hace más de dos meses frente al ministerio de Exteriores de España. Reclaman que se cumplan las promesas que supuestamente les hicieron antes de viajar Piden que se prolonguen las ayudas económicas para alquiler y alimentación por un plazo de cinco años, que les homologuen los títulos universitarios, que se les dé acceso gratuito a la salud, incluyendo dentista y oftalmólogo. Ismel vino a Madrid como familiar de uno de los presos político liberados en el marco del acuerdo de 2010 entre Cuba, España y la Iglesia Católica cubana. En su núcleo son cinco personas y ninguna tiene ingresos económicos. "No nos queda más remedio que estar aquí en la calle protestando para que cumplan las promesas que nos hicieron en Cuba", dice. Homologación de los títulos El asunto que más afecta a Ismel es la homologación de su título de médico para poder hacer una especialidad: "Ponerme a trabajar e integrarme en la sociedad española". Sin embargo, un año después de haber llegado sigue sin poder conseguirlo.     "No nos queda más remedio que estar aquí en la calle protestando para que cumplan las promesas que nos hicieron en Cuba." Ismel Iglesias, médico cubano Iglesias tiene en su poder el título de la universidad y el programa de estudios, pero las autoridades españolas le exigen además el resultado de notas algo que, según el médico disidente, el gobierno de Cuba se niega a entregarle. "Por esa razón no me permiten pasar la prueba nacional para coger una especialidad. He pasado cursos de primeros auxilios, como socorrista de Cruz Roja, socorrismo montañés", dice. Pero agrega, "tengo 200 horas como voluntario y nadie me contrata para trabajar". "Ni siquiera me han dejado pasar un curso de enfermería", sostiene. "Seguiremos aquí hasta que se cumpla lo acordado con el gobierno español en Cuba antes de salir para aquí, incluyendo la homologación de nuestros títulos", asegura. Ayunos, aliados y policías La presencia de un médico en la protesta fue importante porque en sus inicios los expresos políticos hicieron una huelga de hambre. El doctor Iglesias tiene una amplia experiencia en el tema y vigiló el estado de salud de Guillermo Fariñas durante más de 20 ayunos. ismel Este médico cubano lleva en España más de un año sin poder homologar su titulo para poder trabajar. Douglas Falsas, otro de los acampados, asegura que estuvieron 40 días sin comer: "Al ver que nadie nos hacía caso, optamos por levantar la huelga". Agrega que el ministro de Exteriores "tuvo la desfachatez de pasarnos por al lado con sus escoltas y ni siquiera nos miró". Asegura que "todo fue un engaño y un robo, (…) nos propusieron ayudas durante cinco años y, sin embargo, al año las cortaron, dejándonos en total desamparo". "La ayuda sanitaria fue suprimida a la inmensa mayoría y nunca cubrió el dentista". "Pensamos que con el Partido Popular iba a irnos mejor porque siempre se pronunciaron a favor de la disidencia, pero ahora nos dicen que se acabaron las ayudas (…) En abril envían antimotines a echarnos agua y después a los municipales para desalojarnos". "No entiendo cómo la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que se dice tan amiga de la disidencia cubana, nos envió la policía municipal; si esos son nuestros amigos, no quiero ver a los enemigos", dice Douglas. Sin solución La liberación de los presos políticos fue negociada en 2010 entre el Cardenal cubano Jaime Ortega, el canciller español Miguel Ángel Moratinos y el presidente Raúl Castro. Así se llegó al acuerdo de excarcelar a la totalidad de los prisioneros de conciencia. La mayoría de ellos optó por salir del país rumbo a España acompañados de sus familiares, en total más de 600 personas. En un principio se habló de un destierro, pero quedó descartado cuando los que decidieron permanecer en Cuba también fueron liberados. La mayoría de los que viajaron a España quieren ahora ir a EE.UU., pero el gobierno de ese país solo aceptó a los miembros del "Grupo de los 75". Al resto le niegan la posibilidad de pedir asilo político porque consideran que en España nadie los persigue. Durante un año se les entregó una ayuda económica que incluía el pago del alquiler, 190 euros (US$240) por persona para alimentación y periódicamente una cantidad para ropa. Sin embargo, ésta se acabó sin que la mayoría de ellos hubiesen conseguido un trabajo que les permita valerse por sí mismos. Fuente: BBC.co.uk

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