El Parlamento cubano trabaja en la reforma migratoria

Este artículo es de hace 8 años
El Parlamento cubano trabaja actualmente en la flexibilización de la actual política migratoria que impide a los ciudadanos salir libremente de la isla, pero todavía no ha presentado un proyecto concreto que defina la profundidad de esta reforma, una de las más esperadas dentro del proceso de cambios que ha emprendido el Gobierno de Raúl Castro.    Así lo ha informado a Europa Press el diputado cubano Luis Morlote, quien ha explicado que, antes de presentar cualquier propuesta, la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) debe analizar primero el impacto, las condiciones y el contexto de los cambios del modelo migratorio vigente desde hace cincuenta años.    A finales del año pasado, se desató una ola de rumores sobre la posibilidad de que el Parlamento --cuyos 614 diputados se reúnen dos veces al año-- levantara las restricciones, después de que en agosto Castro revelara que el Gobierno trabaja para "reducir prohibiciones y regulaciones" a los viajes al extranjero que perduraron "innecesariamente".    Sin embargo, muchos cubanos dentro y fuera de la isla se desilusionaron cuando el propio mandatario anunció en diciembre que la suspensión de las restricciones se realizaría de forma paulatina, sin que hasta el momento se conozca ningún detalle sobre cómo será la tan ansiada reforma migratoria.    La propuesta "está en análisis por la complejidad del tema, ya que no estamos hablando de cualquier país", ha explicado Morlote al dar su opinión personal sobre este polémico asunto durante una visita a Madrid junto a una delegación enviada para hablar sobre la realidad de la isla.    Así, ha recordado que la situación de Cuba difiere con respecto a otras naciones por el bloqueo "agresivo" que mantiene Estados Unidos desde hace medio siglo. "Con el triunfo de la revolución (en 1959) se fueron tres mil médicos y el sistema de salud se quedó en el aire", ha comentado, al denunciar la política de "robo de cerebros" que ha aplicado Washington durante décadas.    La conocida Ley de Ajuste Cubano, que permite a los ciudadanos de la isla obtener la residencia con tan sólo pisar suelo norteamericano, "es un estímulo a la emigración que está en su concepto político de desvirtuar nuestra posición", ha apostillado.    "Cuando tú tienes ese enemigo cercano, cualquier paso que vayas a dar en la flexibilización migratoria tiene que ser muy estudiado para evitar que no se desangre el país", ha sentenciado el legislador. DESCARTA ÉXODO MASIVO    Sin precisar más detalles, Morlote ha señalado que, en su opinión, el estudio en torno a la reforma debe tener en cuenta "la conciencia colectiva" y "cómo la gente pone en primer nivel a su patria", aunque ha restado importancia a las versiones que apuntan a que se podría producir un éxodo masivo si se flexibilizan las medidas.    "La emigración de Cuba en las últimas décadas no ha sido política sino económica" y algunos legisladores en Estados Unidos se están dando cuenta de que "los cubanos que están yendo a ver a sus familias no son ningunos perseguidos políticos", ha resaltado el parlamentario.    Las modificaciones deben además "atender otras variables que no soy sencillas porque la presión que se ejerce sobre Cuba es más fuerte que la que Estados Unidos se ejerce sobre otros países", ha comentado Morlote. PERMISO DE SALIDA    Desde hace medio siglo, los cubanos que desean salir de la isla por cualquier motivo, así sea para visitar a sus familiares, deben solicitar un permiso de salida --conocido popularmente como 'carta blanca'-- cuya aprobación está supeditada a la discrecionalidad de las autoridades migratorias.    El coste de este documento inicial es de 150 pesos convertibles (CUC), es decir, unos 120 euros. La administración puede tardar hasta meses en dar una respuesta a la solicitud que no siempre es positiva. A conocidos opositores, como la bloguera Yoani Sánchez, les han negado el permiso de salida en más de una decena de ocasiones a pesar de que cuentan con invitaciones de organismos e instituciones internacionales.    Además de la duración del trámite burocrático, los cubanos se quejan de los costes porque no sólo deben pagar por la 'carta blanca' sino también unos 55 CUC (44 euros) por el pasaporte y 25 CUC (20 euros) por los impuestos de salida. Otro de los requisitos obligatorios es tener una carta de invitación cuyo coste oscila entre los 200 y 300 CUC (entre 160 y 240 euros), según los datos proporcionados por la oposición.    Las gastos asociados a los trámites burocráticos suponen un duro golpe para el bolsillo de los cubanos que deben conformarse con salarios que no superan los 20 CUC (16 euros) mensuales. Fuente: Europapress.es

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