Un sistema bajo estrés

Este artículo es de hace 8 años
El cólera fue erradicado de Cuba hace más de medio siglo. Pero el 3 de julio, el gobierno anunció que la enfermedad había retornado, infectando a 53 personas y matando a tres en la provincia de Granma, al sudeste. Desde entonces, informes no corroborados estiman que hasta 15 personas pueden haber muerto, y que la epidemia se extendió hasta La Habana, en el extremo opuesto de la isla. La fuente más probable de la enfermedad es Haití, que desde 2010 ha sufrido una epidemia de cólera que ha matado a más de 7.000 personas, además de 363 en República Dominicana, país vecino. Solo 80 kilómetros de mar separan a Haití de Cuba, que mandó cientos de médicos a ese país para ayudar a controlar la epidemia (y que pueden haber traído la enfermedad a Cuba sin advertirlo). Se espera que las pruebas que se realizarán en los próximos días confirmen si los casos cubanos se corresponden con la cepa de la enfermedad haitiana. "Hasta ahora, el celebrado sistema de salud pública cubano parece arreglárselas. Por lo general, la respuesta para contener un brote de una enfermedad es excelente", dice un diplomático europeo en La Habana. Trabajadores de la salud han distribuido dosis de cloro y sales rehidratantes entre los habitantes de la provincia de Granma. Y los medios le recuerdan a la población que hierva el agua, mantenga la comida refrigerada y se lave las manos con frecuencia. Sin embargo, la habitual falta de transparencia del Estado ha generado rumores. Hasta hace poco, los cubanos estaban justificadamente orgullosos de su sistema de salud pública. La expectativa de vida en Cuba, por ejemplo, está a la altura de la que tienen los estadounidenses, que son ocho veces más ricos. Y la mortandad infantil empata a los índices canadienses, los más bajos de todo el continente americano. Las vacunas contra el sarampión cubren prácticamente al 100% de la población, lo que pone a Cuba delante de muchos países más ricos. Pero una economía cada vez más presionada y en proceso de desmoronarse, pone al sistema bajo presión. Aunque el Estado sigue formando a legiones de médicos, una tercio de estos es enviado al extranjero en misiones de "buena voluntad". Las farmacias, en tanto, tienen déficit de stock. En muchos hospitales los propios pacientes deben llevar sus sábanas cuando son internados, además de comida y vestimenta. El inexistente mantenimiento de la infraestructura significa que 10% de la población carece de acceso a agua potable. El embargo estadounidense contra la isla no ayuda: equipos de radiología, mamografía y oncología son muy difíciles de reemplazar, dice Julia Sweig, del Consejo para Relaciones Internacionales, un think-tank estadounidense. Raúl Castro, el presidente que este mes realizó una visita oficial a China y Vietnam, está tratando de revivir la economía con transferencias modestas y muy supervisadas de algunos rubros a sectores privados. El próximo paso, según se dice, será permitir que trabajadores del transporte y otros -también del rubro "servicios"- puedan formar cooperativas, algo que hasta el momento estaba reservado para trabajadores del sector agricultor. Si se pretende que el servicio de salud pública recobre el esplendor de antaño y prospere, estas intervenciones quirúrgicas en la economía deberán realizarse más rápido. Fuente: El Pais.com.uy

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