EU acepta que envió jóvenes a Cuba para incitar rebelión

Este artículo es de hace 6 años
El gobierno de EU había estado llevando a cabo estas prácticas con jóvenes provenientes de Perú, Costa Rica y Venezuela con el propósito de promover un cambio político en Cuba Estados Unidos reconoció este lunes que envió jóvenes latinoamericanos a Cuba en un programa para promover la organización social y la democracia en la isla, bajo la apariencia de iniciativas cívicas y de salud. "Hay programas en el mundo orientados a desarrollar una sociedad civil más vibrante y capaz, consistente con los programas mundiales de promoción de la democracia. Y obviamente este programa estaba en línea con eso", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki. La existencia de ese programa había sido revelada durante la jornada por un reportaje de una agencia de noticias estadounidense, que reforzaba el carácter reservado de la operación ya que serviría para impulsar la organización de grupos opositores al gobierno cubano. El programa, desarrollado por la agencia del gobierno estadounidense para la asistencia internacional (USAID, en inglés), impulsó actividades culturales, limpiezas en las comunidades y siembra de árboles, además de un taller sobre prevención del sida. La USAID, que no detalló el costo ni la duración exacta del programa, dijo a través de su portavoz Matt Herrick que "no es secreto, ni encubierto" y que utiliza fondos aprobados por el Congreso. Pero Psaki señaló que en algunos países como Cuba los programas de la USAID "operan de manera discreta para garantizar la seguridad de los involucrados". La revelación de este programa ocurre cuatro meses después de que Estados Unidos admitiera que implementó un proyecto de red social alternativa en Cuba utilizando teléfonos celulares, que críticos acusaron de buscar desestabilizar el gobierno comunista en la isla. Según el reporte, desde 2009 y al menos por dos años, la USAID envió una docena de jóvenes de Venezuela, Costa Rica y Perú a las universidades cubanas para reclutar a eventuales líderes en movimientos de protesta contra el gobierno cubano. El texto resaltó que los jóvenes extranjeros carecían de un adecuado entrenamiento en operaciones clandestinas y de una plan de seguridad mientras realizaban actividades que son ilegales en Cuba. El programa incluso continuó después de que La Habana arrestara en 2009 al contratista estadounidense Alan Gross, condenado a 15 años de prisión por contrabandear a ese país equipos de espionaje. Mientras tanto, el grupo "#CubaNow", que defiende una nueva perspectiva más aperturista para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y La Habana, consideró que la revelación de estos programas no es más que otra muestra de las políticas ineficientes de la Administración sobre cómo mejorar la situación en la isla. "Incluso después de que el contratista de USAID Alan Gross fuese encarcelado por las autoridades cubanas, el Gobierno de EE.UU. continuó impulsando programas mal concebidos como el revelado hoy y como ZunZuneo, que sólo reproducen la desconfianza en lo que de otro modo deberían ser iniciativas bien acogidas como la prevención y el acceso a las herramientas de comunicaciones sobre el VIH", consideró su director ejecutivo, Ric Herrero. Hace unos meses se descubrió también que Estados Unidos había promovido en Cuba una red social a través de teléfonos celulares similar a Twitter, llamada ZunZuneo, que pretendía promover la disidencia entre jóvenes de la isla. Cómo funcionaban los reclutadores Fernando Murillo es el perfecto ejemplo del tipo de latinoamericanos que una agencia nacional del gobierno de Estados Unidos envió a Cuba a trabajar de incógnito. Tenía muy poco entrenamiento para sortear los peligros que implican trabajar en operaciones encubiertas o cómo evadir a uno de los servicios de contra-inteligencia más sofisticados del mundo. Su tarea consistía en reclutar a jóvenes cubanos para que hicieran activismo en contra del gobierno comunista de la isla, cuya misión ejecutó organizando programas que estaban disfrazados de actividades cívicas, incluyendo un taller de prevención sanitaria. Murillo tenía instrucciones de comunicarse cada 48 horas y lo podría hacer usando una serie de códigos de seguridad acordados. "Tengo dolor de cabeza", por ejemplo, significaba que este costarricense creía que los cubanos estaban observando sus pasos y que la misión encomendada debía suspenderse. De acuerdo con documentos internos obtenidos por la AP y entrevistas realizadas en seis países distintos, los jóvenes viajeros de USAID se hicieron pasar por turistas cuando estaban en los campus universitarios cubanos y, en un caso, utilizaron como fachada un evento que podría socavar la credibilidad de USAID en sus importantes esfuerzos por prevenir enfermedades contagiosas en el mundo: montaron un taller de prevención del VIH que, según ellos, era "la excusa perfecta" para reclutar para su causa a activistas políticos, de acuerdo con un reporte hecho por el grupo de Murillo. Por asumir todos esos riesgos, algunos jóvenes viajeros les pagaron muy poco, cinco dólares la hora. El programa de jóvenes viajeros empezó a operar cuando la recién instalada administración de Barack Obama estaba hablando de un "nuevo comienzo" con Cuba, después de décadas de desconfianza, lo que plantea interrogantes sobre si el gobierno estadounidense tiene una política coherente con la nación caribeña. Fuente: noticias.terra.es

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