La Habana girando sobre Fito

Este artículo es de hace 6 años
Un vestido y un amor, Para vivir, 11 y 6, La vida, El breve espacio en que no estás, Cable a tierra, tangos, sonoridades andinas, más música de Silvio, Pablo, otra vez Charly, Yo vengo a ofrecer mi corazón a capella, con el corazón en la garganta, de frente al público, en un acto de sinceridad visceral. “Sin cámaras, no quiero cámaras”, y tenía toda la razón. Todo eso y más fue el concierto Esencial de anoche en el Karl Marx, como parte del Festival Leo Brouwer en La Habana. Buena vibra, el teatro a tope, la gente coreando o haciendo silencio para escucharlo, la excelente compañía de Orquesta de Cámara de La Habana y el compás desenfadado y seguro de su directora Daiana García, Aldito López Gavilán en el piano con algunos temas, no todos; y Fito de un lado al otro del escenario, del micrófono de pie al piano, de la canción hablada al ritmo, a la nostalgia, a su propia historia personal. Cuba me salvó, y recuerda cuando llegó en 1987 a Varadero de la mano de Pablo Milanés, su entrañable amigo. Era de esperar: Santi se coló en “tira tu cable a tierra” y nos miramos y pensamos en el zurdo, saltando junto a él, entonando la misma melodía de hace unos años, en el concierto que ofreció para el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Fue sin dudas, un concierto memorable, atípico, ya lo había anunciado antes el maestro Brouwer en una presentación de lujo: “atípicos como son el propio Silvio, Pablo y Fito”. Y en medio de los temas, Fito le decía a Marcelo, argentino en el contrabajo, ya verás esta canción en La Habana, qué te dije Marcelo. Un continente de lujo: “los yanquis están bien, los ingleses están bien, pero no tienen a Silvio, a Charly, a Pablo”. En el público varias generaciones: jóvenes de 1987 y jóvenes de ahora cantando las mismas canciones: “en un café se vieron por casualidad…” los primeros en oírla en casete y los que hoy conectan sus auriculares al Ipad. Al finalizar, una más, otra y otra y otra. Fito complació risueño y enérgico al público con Al lado del camino. Aclamación total, el teatro se vino abajo y la gente se fue tan contenta, con cara de felicidad, a pesar del fango y la lluvia de todo un día. “Me gusta estar a un lado del camino/fumando el humo mientras todo pasa/me gusta regresarme del olvido/para acordarme en sueños de mi casa/del chico que jugaba a la pelota”.   Fuente: La Ventana

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