Afecta a Cuba el Polvo del Sahara

Este artículo es de hace 6 años
La llegada cada año a la región del Caribe de grandes cantidades de partículas de polvo en forma de nubes generadas por las tormentas de arena del desierto del Sahara, tiene un nocivo impacto sobre la salud humana y diferentes ecosistemas marinos y terrestres. Así lo afirmó a Cuba Contemporánea el doctor en Ciencias Físicas Eugenio Mojena, del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, quien ha dedicado buena parte de su labor científica durante los últimos diez años a tan interesante y poco conocido tema. Según explicó, el polvo contiene hierro, sílice, sal y otros compuestos minerales, además de contaminantes orgánicos persistentes, hongos, bacterias, virus y ácaros patógenos, capaces de afectar al hombre, las plantas y los animales. En el caso particular de Cuba, los resultados preliminares de las investigaciones sugieren que el polvo del Sahara parece influir en el aumento del asma bronquial y varias enfermedades respiratorias agudas -en particular en las personas mayores de 65 años y los niños con edades de uno a cuatro-, así como en la aparición de alergias, problemas de la piel y dolencias cardiovasculares. El especialista señaló que, de acuerdo con estudios recientes, las grandes oleadas de polvo que arriban a nuestra área geográfica anualmente repercuten en el declive de las poblaciones de arrecifes coralinos, al ser estos atacados por un hongo endémico del suelo africano transportado por la nube. También inciden en el incremento del número de mamíferos marinos enfermos, en la proliferación de los denominados episodios de marea roja asociados a grandes floraciones de algas, muchas de ellas tóxicas, y en la aparición de plagas en el arroz, frijoles, frutales, caña de azúcar y otros cultivos. Como las nubes de polvo originan una masa de aire muy caliente, con valores mínimos de humedad relativa, inhiben de forma significativa el surgimiento y desarrollo de los ciclones tropicales, o tienden a debilitar los ya formados, pues les crean un ambiente hostil al aportarles aire seco. Al mismo tiempo, incrementan la llamada cizalladura vertical del viento en la altura, impidiendo que el sistema pueda concentrar la energía para su formación y fortalecimiento. El doctor Mojena manifestó que en Cuba los picos máximos de nubes de polvo del Sahara suelen ocurrir en los meses de junio y julio, aunque su presencia ha sido detectada básicamente entre mayo y la primera quincena de septiembre. Si bien la zona de mayor afectación está en la provincia de Guantánamo, llegan a extenderse por todo el archipiélago. Una vez fuera del continente africano buena parte de ellas avanzan en dirección oeste y suroeste por el océano Atlántico, impulsadas por los vientos alisios, y logran propagarse hasta el mar Caribe y en ocasiones al Golfo de México. Reportes internacionales dan cuenta de que en las últimas cinco décadas la cantidad de polvo del Sahara diseminada en la atmósfera creció en más de diez veces. Fuente: CubaContemporanea.com

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