Abrazo para un patriarca cubano: Cristóbal Díaz Ayala celebra los 90 años con un regalo musical

Un patriarca de la cubanía, la música y la documentación histórica está cumpliendo este sábado 90 años: el maestro Cristóbal Díaz Ayala.

Cristóbal es una de las personalidades legendarias que ha hecho una devoción y un sacerdocio de la música cubana. Coleccionista, historiador riguroso, productor de discos y cubano rellollo como el que más, el legado de este hombre es no solo su aporte a la cultura cubana e iberoamericana. Es, a la vez, una vindicación de la decencia, la honestidad y la reciedumbre de la condición cubana en tiempos en que los valores raigales parecen ceder a la vulgaridad, el desparpajo y la "cultura" de las redes sociales.

Una de las cosas que más debemos lamentar como nación fracturada y república descarrilada es que personalidades como Cristóbal no hayan podido contribuir a la riqueza espiritual y cultural de Cuba sin tener que abandonar el país. Y que nuestros compatriotas de la isla no tengan la dimensión real de la trascendencia de su obra y conducta a causa del accidente histórico que lanzó al exilio a miles de personas talentosas, lúcidas y laboriosas, y que hoy pudieran ser parte activa del quehacer y el rostro actual del país.

Cristóbal abandonó Cuba con 30 años, en 1960, cuando era ya un abogado exitoso y un amante raigal de la música cubana. Rehizo su vida y encauzó sus pasiones indeclinables en Puerto Rico, su segunda patria, donde aún reside.

Una de sus contribuciones monumentales a la cultura cubana es sin dudas la Colección de Música Popular Cubana y Latinoamericana Díaz Ayala (DAC), donada a la Universidad Internacional de la Florida (FIU), en Miami, en 2001. Es la colección de música cubana más extensa disponible al público en Estados Unidos, con aproximadamente 150 mil unidades entre discos, libros, fotos, videos, partituras, catálogos, carátulas, afiches y otros objetos. Ha sido valorada en cerca de $2 millones de dólares.

El vínculo con FIU está sustentado también en las Becas de Viaje de la Biblioteca Díaz-Ayala, que desde hace 10 años favorecen a interesados en estudiar las colecciones especiales de música popular cubana y latinoamericana. Las becas conceden hasta $2.000 dólares para que académicos y alumnos de posgrado puedan venir a Miami para investigar sobre Cuba y su diáspora.

Autor de decenas de libros, ensayos, estudios musicológicos y artículos periodísticos, Cristóbal es además el artífice de la exhaustiva discografía Cuba Canta y Baila, disponible en la internet sin costo ni restricciones de acceso, y que contiene información sobre la música y los músicos cubanos en dos volúmenes: el primero de 1898 a 1925, y el segundo de 1925 a 1960.

Es también el gestor de una compilación de cuatro CD que constituyen una joya de la producción discográfica cubana de todos los tiempos: 100 Canciones Cubanas del Milenio. Uno de mis pedidos insistentes a Cristóbal es que se reedite este incunable, cuyas matrices permanecen archivadas en el escaparate de un productor en Barcelona.

Admiro en Cristóbal su modestia extrema, su vitalidad juvenil y su entusiasmo a flor de piel para sumarse o contribuir en cualquier proyecto nuevo o propuesta a colaborar. Pero, especialmente, me resulta aleccionador su entereza para recuperarse de los golpes tremendos de la vida, como fue la pérdida de su hijo menor Carlos, víctima de un accidente absurdo en el esplendor de su juventud.

El incansable Cristóbal ha decidido celebrar su llegada a los 90 con un tributo a su vida a través de la música, compartiéndolo con sus amigos y admiradores. El resultado es este tránsito por la banda sonora de sus días desde la niñez hasta la fecha, con remembranzas de su Cuba natal, de Puerto Rico y de los amigos que siempre están.

Esta mañana recibí un correo alertándome de la más reciente producción de Cristóbal: "Marisa, nuestros hijos y yo teníamos mucha ilusión de poder celebrar mis 90 años este 20 de junio, en compañía de aquellos de ustedes que pudieran asistir. Desafortunadamente, el COVID 19 deshizo todos esos planes, pero como queremos sentir que compartimos con ustedes, a pesar de este distanciamiento obligatorio, les envío una selección de música similar a la que preparé con motivo de mis 80 años".

Son pasajes musicales que atraviesan la habanera inmortal La Paloma, de Sebastián Yadrier; el Quiéreme mucho de Gonzalo Roig, en la voces de Esther Borja y América Crespo; el Son de la Loma que oía con el Trío Matamoros en viva presencia en el restaurante Vista Alegre; la Yolanda de Pablo Milanés y la Noche cubana, cantada por Omara Portuondo; hasta concluir con El Quitrín, la pieza que le dedicara su amigo entrañable Bebo Valdés. En cada instante, un pedazo de vida.

Gracias, amigo Cristóbal, por este regalo inmenso de cubanía y grandeza. Espero que los lectores de CiberCuba puedan disfrutarlo con la misma emoción y sabiduría con que ha sido confeccionado y sentido. Con Cuba en el corazón.

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Wilfredo Cancio Isla

Periodista de CiberCuba. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna (España). Redactor y directivo editorial en El Nuevo Herald, Telemundo, AFP, Diario Las Américas, AmericaTeVe, Cafe Fuerte y Radio TV Martí.

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