Piropos para mujeres cubanas | Foto © Cibercuba

Estos son los piropos más increíbles que escucharás en las calles cubanas

El cubano, ser atrevido por naturaleza en los trotes del amor, sustenta buena parte de su éxito en la libertad con que asume el hecho de amar. Amantes de lo bello, cuando descubrimos una beldad en nuestro camino no nos medimos en elogios creativos. Mientras más ingenio y espontaneidad lleve ese acto de galantería más probabilidades habrá de captar la atención del objeto deseado y hasta de arrancarle una sonrisa que podría preludiar algo mayor.

Las antiguas tretas de nuestros abuelos, que basaban el cortejo en una sumatoria desmedida de rodeos antes de enunciar el hecho evidente, con el tiempo dieron paso a modos más espontáneos, directos y francos, que constituyen un verdadero arte y patrimonio oral de la nación.

La costumbre de piropear es más común en los ambientes urbanos que en los rurales, pues en los campos perviven con mayor fuerza los antiguos modales de nuestros abuelos. En cambio, en las ciudades es muy común esta práctica, y no solo cursada por parte de los hombres a las mujeres, sino que cada vez son más las mujeres que, seguras de sí mismas y en un acto de libertad de género, se lanzan a piropear a un galán.

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¿Pero qué se dice? ¿Cómo se hace? Solo se necesita tener ingenio, buen gusto y valentía para llamar la atención del objeto de nuestros deseos, y quizás arrancarle una sonrisa o entablar una conversación en el mejor de los casos.

Se debe tener mucho cuidado porque si nos pasamos del límite puede verse nuestro acto como mera grosería, y solo conseguir el fastidio, el desprecio o el desinterés del otro.

¿Piropo, cortejo o falta de respeto?

De hecho, algunas turistas en la isla se han alarmado cuando al cruzar una calle reciben un alud de besos y halagos por parte de los cubanos, algo que en muchas latitudes puede ser considerado como acoso sexual. Sin embargo, en esta isla ello es algo visto con normalidad y hasta agradable siempre que no se exceda el piropo en chabacanería y quede grosero.

Si bien buena parte del éxito está en la manera de decirlo y no el mensaje en sí, aquí te dejamos algunos que destacan por su nota original, ingenio y popularidad entre los cubanos:

Un contoneo elegante siempre se elogia de esta manera: “Si cocinas como caminas me como hasta la raspita”. A quien nos encanta por su belleza o gracia: “Mami, si San Lázaro te ve, suelta las muletas y corre tras de ti”.

Otra variante podría ser: “Cariño camina por la sombrita que en el sol se derriten los bombones”. A alguien de baja estatura suele recordársele gentilmente que “El perfume bueno viene en frasco chiquito”. A otra de curvas voluminosas se le advierte que le podrían colocar “Una multa por exceso de carne en el maletero”.

Cuando queremos que nos vean a toda costa le decimos algo así como: “¿Crees en el amor a primera vista o tengo que pasar de nuevo?”. Una chica habanera le puede decir a un hombre de mayor edad “Papi estás como el morro, viejo pero interesante”.

Y un joven a una mujer que lo supera en años: “Amor, estás como los almendrones, con tus añitos pero en perfecto estado”. Y así una larga lista que no tiene para cuando acabar pues se nuetre del día a día y de la espontaneidad sin límites de este pueblo cálido y enamorado por naturaleza.

Aquí van otros piropos de singular ingenio

- “Que Dios te guarde… y me dé la llave”

- “China, si el sol lograra mirarte, nunca sería de noche”

- “Si la belleza fuera pecado usted no llegaría a la Gloria”

- “¡Le ronca al mango niña! tú con tanta carne y yo pasando hambre”

- “Tú con tantas curvas y yo sin frenos”

-“Nena, estás como la langosta: eres cola na’ma’”

- “Oye, estás como Santa Bárbara… santa por delante y bárbara por detrás”

- “¡Niña! Eres justo lo que me recetó el doctor”

- “Eres tan dulce, que sólo con mirarte engordo”

- ”Niña con la salsa que tu traes y lo guanajo que me tienes hacemos tremendo fricasé”

- “Dios, ¿y de qué mata se cayó ese mango?

- “Bendito el tornero que hizo tus curvas”

- “Ni el divino Miguel Angel logró hacer tan buen varón”

- “¡Cómo avanza la tecnología… porque hasta las flores caminan!”

- “Mereces ser declaradas Patrimonio Nacional”

- “Desde que vi tus ojazos verdes me convertí en ecologista”

- Él pregunta: “mi vida ¿tú te llamas Alicia?” Ella: “yo no, ¿por qué?”. Él responde: “porque una mujer como tú debe venir del país de las Maravillas”

- “Mima estás como el Poder Popular… tienes de todo y no das ná”

- “Duerme con los ángeles, pero sueña conmigo, que un día dormirás conmigo y soñarás con los ángeles… si es que duermes”

- “Santa sea la oveja de donde salió la lana con que se cosió la sotana del cura que te bautizó”

- “Nena, ¿tú no estás algo cansada? …Porque llevas dando vueltas en mi cabeza todo el día”

- “¡Ay, qué perrito más encantador! ¿Tendrá número de teléfono?”

- “Lindos pantalones, se verían geniales en el suelo de mi dormitorio.”

- “Hola, soy nuevo acá, ¿me puedes decir dónde queda tu apartamento?”

- “Perdí mi número de teléfono, ¿me das el tuyo?”

Lo cierto es que en medio del ajetreo diario, sin pedir permiso irrumpe el piropo como guiño, otras veces como tímido susurro, y otras como gesto desbordado que asusta o enternece.

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