En la gran casa de Calzada del Cerro y Santa Teresa, se encuentra el actual Hospital Pediátrico Docente del Cerro, es una de las antiguas construcciones de esta parte de la ciudad. Todavía no la abandona la dignidad de cuando perteneció a los marqueses de Almendares; del mismo modo, permanece la utilidad pública, la vocación por el bien del otro como inspiración para el servicio hospitalario, establecido aquí a inicios del siglo XX por la Asociación Católicas Cubanas – fundada en 1919 con carácter cultural, mutualista y religioso–, al abrir el Sanatorio La Milagrosa. Con el objetivo de proporcionar asistencia en las especialidades de ginecología, obstetricia y medicina general a las afiliadas, en su momento, fue la primera y única institución de ese género en Cuba y América Latina; dotada de equipamiento de tecnología avanzada, el sanatorio llegó a contar con más de quince mil asociadas. Luis Bay Sevilla, asevera que esta mansión  fue construida para una de las hijas del marqués de Almendares, doña María Teresa Herrera de Melgares, por don Antonio Benítez Uthón, arquitecto graduado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid. Por otro lado, no sólo en las huellas de la arquitectura la casa refiere parte de su historia; en el portal, podemos leer una tarja de bronce con algunos datos significativos.  En pocas líneas, conocemos que en  1858 fue construida  por José Melgares y Teresa Herrera, hija del marqués de Almendares; en 1874, se realizó allí la ceremonia matrimonial de Manuel Peralta y María Teresa Herrera, actuando de testigos el príncipe Alejandro Alejandrovich, tercer hijo del emperador de Rusia, y el capitán general Ramón Blanco; en 1890,  pasa a ser propiedad de los condes de Fernandina.  La infanta Eulalia de Borbón, durante su conocida visita a Cuba, es lisonjeada en sus recintos como invitada de honor de la magna fiesta celebrada el 11 de mayo de 1898.  Décadas más tarde, en 1914, la compran para su residencia los marqueses de la Real Campiña. Sus últimos propietarios fueron las “católicas cubanas”, es decir, la  Asociación de Católicas Cubanas, entidad que la adquiere en 1924. El último dato de la inscripción, afirma que en 1958 se inauguraron las obras de reconstrucción y ampliación realizadas siendo director el reverendo, padre Hilario Chaurrondo C. M., presidenta Alicia Párraga de Mendoza y administrador sor Serafina Ferres con la cooperación de todas las socias. Puede verse el nombre de Asociación Católicas Cubanas en el friso, es la huella en el tiempo; muchos recordarán a médicos insignes que iniciaron o engrandecieron en este hospital sus aportes a la profesión, a las Hermanas de la Caridad, con su virtuosa presencia durante varias décadas en los servicios de enfermería.  En una placa dorada puede leerse el nombre actual de la institución Hospital Pediátrico Docente del Cerro; sus talentosos médicos, sus jóvenes enfermeros, sobreponiéndose a nuestra inicial aprensión, nos han devuelto hoy la sonrisa de uno de los niños de la familia.






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