¿A cuántos cubanos y cubanas nos ha ocurrido? Abrimos un libro de recetas para sorprender a la familia con una cena diferente la rutina de la comida habitual (picadillo, pollo, perrito, bistec)…pero cuando empezamos a leer los ingredientes de los platillos terminamos botando el libro por el balcón.

¿A cuántos cubanos y cubanas nos ha ocurrido? Abrimos un libro de recetas para sorprender a la familia con una cena diferente la rutina de la comida habitual (picadillo, pollo, perrito, bistec)…pero cuando empezamos a leer los ingredientes de los platillos terminamos botando el libro por el balcón.

Y es que la mesa, y la dieta, de la familia cubana promedio, no tiene nada que ver ya con gustos o preferencias, con innovación, con variedad de sabores que asombren el paladar. Tiene que ver con lo que haya en las TRD, en el agro, en el carretillero de la esquina, en la bodega o la pescadería (que desde hace años se limita a vender croquetas de claria y punto).

1.    Carne de res: La expresión “oro rojo” no le puede venir mejor como añillo al dedo. La condición “fantasma” de este producto yace en una de las tantas prohibiciones insólitas con las que cargamos los cubanos: el sacrificio del ganado mayor y el consumo de sus carnes, penalizado con severas condenas de cárcel. Tuvo su antecedente en la Ley 1018 de 1962, que el pasado mes de marzo cumplió 54 años y mediante la cual los dueños de ganado vacuno fueron obligados a vender sus carnes únicamente al estado, quedándoles prohibido  su consumo.

El sacrificio ilegal fue tipificado como delito en 1979, en el primer Código Penal de la Revolución, y en 1987 se incluyó el de caballos. La carne se vende en el mercado negro a precios que oscilan entre 0.90 centavos CUC y 1.10 CUC por libra, un alto precio tomando en cuenta que el salario promedio de los cubanos es de unos 25 dólares mensuales. Sin embargo, y por alguna razón, la mayoría de las paladares cubanos ofertan platillos con res, así que si visitas Cuba, esta puede ser una opción para no extrañar la deliciosa carne.

2.    Pescados y Mariscos: Por muy loca que parezca la escasez de pescados, mariscos y otros productos del mar en una isla rodeada de agua en medio de uno de los ecosistemas marinos más ricos del Mar Caribe, esa es la realidad que desde hace muchos años viven los cubanos.

Para una familia cubana conseguir pescado es una pesadilla si no se tienen los “contactos” de pescadores o negociantes que trapichean con este alimento, pero incluso a través de esta vía se corre el riesgo de comprar pescados de tercera categoría, pasados por pargos, bonitos o atún.

Es rara su venta en los supermercados o pescaderías, ofertándose en estas últimas solo productos de muy baja calidad como las croquetas y el picadillo de claria a 16 pesos la libra. Y es que tanto la salida a altamar como la posesión de embarcaciones están altamente restringidas por el gobierno cubano, mientras que la producción de las entidades estatales autorizadas a la pesca y cultivo de estos alimentos está casi totalmente dedicada a cubrir el paladar foráneo que se hospeda en los hoteles de la isla.

¿Ya entiendes la molestia de los cubanos cuando anuncian pollo por pescado en la bodega? 

3.    Pechuga de pollo: Aunque en la isla el pollo está “a la patá”, como se dice en buen cubano cuando nos referimos a lo abundante, ya que lo podemos encontrar en paquetes de molleja, muslos, muslos con encuentros, hígado, alitas o entero (este último formato a un poco más de 3 CUC). Paradójicamente las pechugas, no solo cuestan más que un pollo entero, sino que se comercializan exclusivamente en algunos mercados en divisas, donde aparecen por cortísimos períodos de tiempo y llegan a costar alrededor de 4 CUC (96 pesos cubanos) el kilo.

4.    Manzana: No hace mucho una gigantesca cola de personas en el supermercado El Bosque del reparto Almendares en Playa, me impidió hacer mis compras de la semana. ¿La razón? Habían rebajado la manzana a 0.15 centavos CUC, una oportunidad de oro, pues es muy rara en la isla la venta de esta fruta, y una pequeña en Cuba puede llegar a costar hasta 1.00 CUC (24 pesos) y no hablamos precisamente de las típicas manzanas rojas y jugosas que salen en las películas, sino de unas escuálidas, con golpes y a medio madurar. 

5.    Aceite de Oliva: Rara vez verás a un cubano en la isla cocinando con aceite de oliva. Aunque sí lo utilizamos para aliñar ensaladas o salsas, adquirirlo es casi un lujo pues sus precios en Cuba son exorbitantes, se venden solo un par de marcas y en pocos establecimientos. Si bien el Estado subsidia el aceite de cocina (del cual poco se conoce sobre su origen), este no resulta suficiente debido a la dieta alta en grasas de los isleños, así que normalmente en una casa cubana se debe acudir a comprar el aceite vegetal en los supermercados, también en divisas. Estos, que pueden ser de girasol o soya, versan entre 1.50 CUC o 2.10 CUC, costo que, claro está, no nos permite ni siquiera pensar en comprar el de oliva.

6.    Nutella: Al igual que el famoso Toblerone y otras confituras de chocolate, la Nutella es un producto mitológico en Cuba. A los cubanos nos encanta, pero de ahí a sacrificar buena parte del salario para darnos un gusto con ella… El envase en la isla puede llegar a costar de 6 a 8 CUC (192 pesos cubanos) y sólo se avistan en grandes centros comerciales como Palco, un mercado gigante apartado en la zona residencial y diplomática de La Habana.

Es muy común que los cubanos, ante la anunciada visita de algún familiar proveniente del extranjero, encarguemos como único regalo un pote de Nutella, porque… tampoco somos bobos, lo bueno es bueno en Cuba y en el Polo Norte.

7.    Leche: Si bien la leche se encuentra hoy en casi todos los mercados en divisa (desde hace pocos años), su precio es altamente cuestionable pues, siendo un alimento básico de primera necesidad, sobre todo como componente esencial en la buena nutrición de niños en etapa de crecimiento y en una dieta saludable, es inconcebible que hasta hace muy pocos meses llegara a costar casi 6 CUC (144 pesos) el kilo. Sin embargo, el gobierno cubano subsidia la leche a los menores hasta los 7 años de edad, también a los discapacitados, personas mayores o con diabetes, pero ello sigue siendo insuficiente. Por tal razón en la isla, son muchas las personas que lo piensan dos veces antes de hacer un dulce, porque eso significa un desayuno menos para la familia.

8.    Champiñones: ¿Champi…qué? En la isla una pequeña lata de champiñones en conserva puede superar los 3 CUC (72 pesos cubanos), pero, aunque tengas el dinero en la mano y un antojo de champiñones inexplicable, no puedes dar nunca por sentado que los vas a encontrar en ninguna tienda o mercado. Con la más reciente apertura o “boom aperturístico” de Cuba hacia la iniciativa no estatal, cada día son más los establecimientos gastronómicos que ofrecen platillos con este producto, pero de dónde lo sacan ni me preguntes.

9.    Nueces y frutos secos: El maní es el único de este grupo de alimentos que se pregona libremente por la calle, siendo el sustento económico para cientos de vendedores ambulantes. En tal sentido, te los puedes encontrar literalmente en cualquier parte. En cambio las nueces, pasas y otros frutos secos son mucho más raros, por lo que se añade a la lista de “pacotillas” que siempre pedimos cuando se aproxima la visita de un familiar o amigo foráneo.




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