Transportes en Cuba: entre el museo y el laboratorio (+ Fotos)

Cuba, en lo que a medios de transporte se refiere, tiene una especial conjunción de elementos que hace que los especímenes que circulan por las calles las conviertan en museos en movimiento o auténticos laboratorios de ensayos y experimentos.


Este artículo es de hace 9 años

Cuba, en lo que a medios de transporte se refiere, tiene una especial conjunción de elementos que hace que los especímenes que circulan por las calles las conviertan en museos en movimiento o auténticos laboratorios de ensayos y experimentos.

Los problemas de trabas burocráticas que durante muchos años impidieron la compra-venta de automóviles entre particulares, las limitaciones comerciales que sufren los proveedores que quieren comerciar con Cuba -previsiblemente si las relaciones con Estados Unidos mejoran en la práctica esto supondría facilidades para la importación en Cuba y mejoraría este apartado-, los (in)justificados altísimos precios de la venta de carros a particulares por parte del gobierno, los problemas para mantener un transporte público de calidad y la propia ineficiencia en los servicios hacen que los cubanos se muevan en casi cualquier cosa y que de casi cualquier cosa saquen algo que pueda moverse.

Aquí va una lista de esos medios de transporte (bien de personas, bien de objetos) que confieren particular fisonomía a las ciudades cubanas y que demuestran una vez más que “un cubano le saca punta a un foco”:

almendrones: La parte más conocida, más comercial y fotografiada es la del extenso parque de coches antiguos, clásicos que con o sin adaptaciones circulan a diario por las calles de la isla. Lo que en otras zonas motivaría ferias de antigüedades, clubes de fanáticos y exposiciones es el día a día de los cubanos. De uso particular o adaptados para taxis -con recorridos únicos y varios pasajeros a la vez, usualmente desconocidos entre ellos- los muchos autos clásicos que circulan por la Habana no sólo son la mejor prueba de la fiabilidad de las marcas, sino del cuidado y tesón que ponen sus propietarios para mantenerlos circulando.

riquimbili: bicicletas a las cuales se les adapta un motor -de motosierra, de cisterna, de motores de lanchas o importados y adaptados con un rodillo sobre la rueda y hasta motores de aparatos de fumigación. Si bien suponen un gasto adicional al necesitar combustible, acortan las distancias, hacen ganar tiempo y disminuyen el esfuerzo y el cansancio de quienes usan las bicicletas como manera de trasladarse a todos los sitios.

bicitaxi: económicos y ecológicos donde los haya. Triciclos con dos asientos adicionales incorporados para ser usados como taxis de dos pasajeros. Usualmente suelen usarse para distancias cortas pues por lo general el peso transportado suele duplicar al del conductor y eso, con las altas temperaturas de Cuba, supone un esfuerzo adicional que se compensa con la longitud de los trayectos. Los cocotaxis, fueron una versión menos improvisada, orientada fundamentalmente para turistas.

camello (oficialmente nombrados Metrobus): rastras adaptadas para el transporte de pasajeros. Pasarán a la historia de la inventiva automovilística cubana y necesitarán largos folios que den cuenta de lo que significaron en el momento en que surgieron. Dejando a un lado todo lo malo que podría decirse de ellos, debe reconocerse que al poder transportar tantas cantidades de personas a la vez aliviaron la tragedia del transporte público en los peores años de la crisis.

camiones y camionetas: no hablemos del uso para transporte de vehículos destinados a carga y mercancía, hablemos de los que se han adaptado, con capotas, techos, ventanas, escaleras y asientos y que circulan actualmente haciendo recorridos dentro de las ciudades o entre ellas.

taxi limusina: un poco de necesidad y un poco de pretensiones , quizás, dieron como resultado estas adaptaciones de taxis originarios ampliados con trozos de otros. Permitieron aprovechar partes que por sí solas no valían y ampliar las capacidades de transportación. En cualquier caso, ahí queda esa joya tan de casa que los cubanos identifican y saben suya.

carretones tirados por caballos convertidos en taxis: si bien es algo más propio de las zonas alejadas de la capital, forma tanto parte de la fisonomía cubana como el más lucido de los coches modernos o el más cuidado de los almendrones. También suelen circular por la zona vieja de la Habana y son usualmente empleados por turistas para recorrer la ciudad en un vehículo acorde con la datación de los edificios.

chivichana: lo que fuera un invento para jugar los niños se convirtió en vehículo para mudanzas o traslado de objetos.

carretillas: originariamente su uso se reducía a la albañilería y la construcción pero las carencias, las necesidades y las mentalidades de los cubanos que no tienen frenos ni se ponen límites las convirtieron en aliados del día a día para mover lo que los hombros y las manos no podían por sí solos: balitas de gas, las carnes y vegetales para los puestos de viandas y cualquier otro 'pasajero' que momentáneamente necesitase de sus ruedas. Durante una época los propios latones de basura fueron víctimas del pillaje que usaba sus ruedas como repuesto de las de las carretillas.

Sean fruto de las carencias, las dificultades, se correspondan con la esfera estatal o los negocios y sustentos particulares, el hecho, es que las imágenes que a continuación siguen forman parte de la historia de muchos cubanos y ponen una vez más en evidencia su inventiva y creatividad.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.