Confluencias II en La Acacia

Este artículo es de hace 13 años
Con su antológica exposición titulada Confluencias II, el excelente pintor matancero Juan Arel Ruiz Contino (Cárdenas, 1963) entró por la “puerta grande” en el complejo universo de la promoción artística a través del sistema de galerías de la capital. Su primera muestra personal en La Habana, en una de las principales salas de la Isla—La Acacia—, constituyó un relevante acontecimiento que ha generado diversidad de criterios entre artistas, especialistas y aficionados al arte, quienes coinciden en subrayar la calidad expresiva de este artífice cuya obra se nutre esencialmente de la mitología campesina para instituirse en distintivos y peculiares discursos iconográficos. Seductor de formas y colores, las piezas de medianos y grandes formatos en óleo sobre lienzo pertenecientes a su autoría, absorben la atención de los espectadores que por estos días acuden a la prestigiosa institución de San José, entre Industria y Consulado, en cuyos diferentes espacios fueron igualmente inauguradas otras tres muestras personales de igual número de artistas. Interés adjudicado fundamentalmente por la exquisitez de la factura y por el tratamiento de un tema popular impregnado de magia caribeña, de misticismo, sensualidad y humorismo, en cuya narración pictográfica subyacen elementos con profundo sentido lírico y humanístico. Ruiz Contino extiende la mirada sobre el fascinante entorno rural que lo rodea para establecer con él un lúdico diálogo. Imaginería y libertad creativa instalan flujos con la realidad y el drama existencial de su propia vida, valiéndose para ello de una dramaturgia cuyos principales personajes son las aves de corral, entre las que los gallos—símbolo de masculinidad, sensualidad, valentía y fuerza— asumen un papel protagónico mediante metáforas que integran las más disímiles circunstancias, aventuras, sentimientos y emociones del hombre contemporáneo. Pintura en ocasiones caliente, dura, pero nunca agresiva, en la que el creador dramatiza cada escena para relatar diferentes y atractivas fabulaciones; entre ellas, las milenarias peleas de gallos —primer deporte de observación de la humanidad—, una serie que propicia la visión histórica, geográfica y social de una cuestionada tradición rural que en Cuba tuvo sus inicios con la llegada de los colonizadores españoles. Espuelados y altivos, con sus vivos y múltiples colores, los gallos de Ruiz Contino poseen peculiar expresividad emblemática, lo cual igualmente constituye eje central para la construcción de otras historias sobre la familia, la cultura y la sociedad. Se ha dicho que el arte es sumamente importante puesto que viene a cumplir un papel redentor de nuestra condición humana. Y mediante Confluencias II —cuadros de sorprendente belleza compositiva que permiten una rápida comunicación con el público— este artista graduado en 1988 en el Instituto Superior de Arte logra una visión crítica del mundo, intención que asume de un modo sutil y sincero. Fuente: Trabajadores.cu

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