Bailan danzón cubano ancianos mexicanos

Este artículo es de hace 12 años
Ancianos mexicanos cumplen hoy doce años de asistir a sus citas sabatinas en el jardín del mercado de la Ciudadela, uno de los rincones más típicos y céntricos de Ciudad de México, para bailar danzón cubano, lo cual, explican, les rejuvenece.Rosalinda Aceituno, una de las organizadoras del evento, explicó a Efe que el 27 de enero de 1996 se comenzó a organizar en ese lugar bailes de danzón para los ancianos de la ciudad, con la idea de "recuperar espacios públicos y darle un lugar de recreación a los adultos mayores de manera gratuita"."Esta plaza había sido mal ocupada por indigentes y otro tipo de personas", por lo que se decidió aprovechar la oportunidad para recuperarla, sostuvo.Aceituno explicó que en estos doce años la plaza ha cambiado mucho y ha cobrado gran importancia para los aficionados al danzón, al punto que la han visitado escuelas de baile de países como España, Estados Unidos, Argentina y Cuba.La organizadora aseguró que en un día normal acuden a bailar entre 2.000 y 3.000 personas, y en ocasiones especiales, como el aniversario del evento, se reúnen hasta 5.000 entusiastas del ritmo caribeño.Aunque el danzón es originario de Cuba, destacó que "en México se baila más y el país lo ha convertido en su cuna", lo que se comprueba en las plazas de otros cinco barrios capitalinos donde se repite la celebración de baile cada sábado."El evento consiste en bailar, bailar y bailar", sostuvo Aceituno, y destacó que el danzón es propicio para los ancianos porque "necesitan un ritmo un poco más tranquilo".Sin embargo, Isabel Cendejas, profesora de baile, consideró que la danza isleña no es necesariamente "tranquila"."El danzón es como hacer el amor. Primero es sensual, te acarician, te enamoran en las dos primeras melodías y después viene lo bueno, el montuno, que es la parte más alegre", manifestó.Como el ritmo resulta tan íntimo, "normalmente cuando tienes una pareja no la cambias ni él te cambia a ti, ni nadie se acerca", aseguró Cendejas, pero subrayó que todos están siempre dispuestos a bailar con los solteros.Raúl Carvajal, otro incondicional de los sábados danzoneros, considera que "el danzón acerca más a las parejas, porque se baila con mucho amor y mucho sentimiento"."Lo bonito del danzón es que vuelve uno a nacer", afirmó, por su parte, Concepción Marván, una anciana que desde hace dos años acude religiosamente a bailar a la Ciudadela.Bailando "vuelve uno a sentir vida aunque esté grande (mayor) como yo", aseguró.Marván, que en la plaza enseña gratuitamente a bailar la danza caribeña, opina que "cualquiera que tenga ganas y ánimo de vivir puede aprender".De hecho, aunque el evento estaba inicialmente dirigido para adultos mayores, es cada vez más común ver parejas jóvenes e incluso niños practicar los pasos y divertirse entre los demás bailarines.En definitiva se trata de "una gran familia danzonera", como la define David Rodríguez, otro aficionado que no falta a la cita de los sábados.Fuente: El Diario 

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