Participación de cubanos en esta radiografía criminal

Este artículo es de hace 12 años
Manuel Jesús “El Negro” Chalé Martínez, alfil de los hermanos Alejandro, Antonio, Patricio y Ricardo Patrón Laviada, quienes, a su vez, están al servicio del delincuente de “cuello blanco”, Roberto Hernández Ramírez, acusado por los POR ESTO! desde 1997 por sus vínculos con el narcotráfico, no sólo es un delincuente que ha despojado a la familia Chalé Palomo de múltiples propiedades, sino un mafioso inmerso en el narcomenudeo, narcotráfico, crimen organizado, tráfico de indocumentados, trata de blanca y giros negros, entre otros. Este sujeto ha sido señalado como uno de los responsables de la reciente ejecución del empresario licorero Juan Bautista Chalé Palomo, a manos de uno de sus lacayos y consumidor de drogas, Miguel Angel “La Urraca” Cámara Aguilar; también está implicado en los asesinatos del narco colombiano cubano, Manuel Duarte Díaz (a) “El Many”; del cubano americano, Alfredo Barceló Escalona y del también cubano-americano-mexicano Luis Lázaro Lara Morejón y de la esposa de éste, la yucateca María Elena Carrillo Sáenz. Benefactor de la Policía Judicial que encabezó Prisciliano Luján Ortega y de la desaparecida Secretaría de “Protección” y Vialidad a través de su compadre y socio, Daniel “El Puma” Carrillo Espinosa, ex director Operativo de la corporación policiaca, “El Negro” Chalé ha tendido un manto de impunidad a través de sus cómplices, Juan Carlos Alcocer Palomo, Ramón Indalecio Leyva y Alberto López Boldo, asesores jurídicos que se han encargado de legalizar todas sus acciones delictivas. Estos últimos, conocidos como los “abogados de la mafia”, son los encargados de sacar de la cárcel a los operadores de “El Negro” Chalé que han caído por asaltos, robos, asesinatos, venta de droga, tráfico de licor, clandestinos, lesiones y un sin fin de delitos cometidos por el grupo mafioso desde hace años. Es en este escenario, motivado por la protección que recibía de Alejandro “La Vaca” Patrón Laviada, debido a los servicios que le ofrecía en el reclutamiento de sicarios de los barrios duros de la Ciudad de México, en la venta y distribución de droga colombiana tanto en sus narco-casas como en los giros negros que regentea, así como en el tráfico de indocumentados cubanos, Chalé Martínez se ha sentido con impunidad para actuar. Esta complicidad con los Patrón Laviada en el movimiento integral de la droga se mantiene al través de algunos miembros del grupo que se encuentran enquistados en puntos clave de la actual administración. Esto motivó que en un principio se aliara con la mafia cubano americana de la FNCA que opera en la Península, aunque al final traicionó a alguno de sus miembros cuando la Fundación se alió con el brazo operativo del Cartel del Golfo, “Los Zetas”, quienes se hicieron del control de la plaza de Cancún y la de Yucatán para eliminar a algunos ex integrantes que se había rebelado. Oportunista hasta la médula, “El Negro” Chalé decidió eliminar en octubre del 2006 al cubano-americano Barceló Escalona para quedarse con el dinero y las joyas que le había ofrecido a cambio de varias propiedades que el hijo bastardo del desaparecido “Calvo” Chalé le vendería.  La transacción habría iniciado en el predio de Barceló Escalona situado en la calle 24 No. 189 por 23B y 25 de la colonia San Pedro Cholul, y terminado en la cantina “El Ciclón”, ubicada en la calle 69 por 78 del centro de la ciudad, lugar donde se habría registrado la ejecución. El crimen habría sido testigo “El Many” Duarte Díaz, “El Puma” Carrillo Espinosa, “El Juli” o “El Compadre”, este último y el primero de origen cubano. Al mes de haberse registrado los hechos, la Policía Judicial que encabezaban Prisciliano Luján Ortega e Ignacio Cocom Pat, ya tenían pistas concretas de los autores materiales de la ejecución, incluso detuvieron por ese hecho al “Many” Duarte Díaz pero nunca fue acusado ni procesado; el acuerdo fue desaparecerlo para evitar testigos, orden que se cumplió varios meses después. Sin embargo, la eliminación de Duarte Díaz se dio por una traición y una venganza por parte de los grupos de “El Negro” y de la mafia cubano americana. Duarte Díaz trabajaba con sus compatriotas Humberto Febles Santana y Manuel Santana Rodríguez, líderes de la organización cubano americana que operaba en la Península, en particular Quintana Roo y Yucatán, donde los puntos clave de ambos estados era Cancún, Isla Mujeres, Cozumel y Holbox, mientras que en Yucatán era Progreso, Celestún y Sisal, principalmente, aunque en ocasiones también se utilizaba Dzilam de Bravo, San Felipe o El Cuyo, para el desembarco de antillanos. Por razones que aún se desconocen surgió un problema  entre “El Many” y sus patrones, es decir, Febles Santana y Santana Rodríguez, lo que provocó que Duarte Díaz intentara independizarse de la mafia, no sin antes amenazar a sus compatriotas de que los “quebraría” al denunciar las actividades. “El Many” decidió establecerse en forma definitiva en Mérida y fue convencido por “El Negro” Chalé para que trabajara por su cuenta, total que en Yucatán tendría todo el apoyo y la protección porque los Patrón Laviada era los que mandaban en la plaza, ya que para ese entonces Manuel Jesús estaba muy metido con “La Vaca” Patrón. “El May” y “El Negro” empezaron a trabajar en forma conjunta, concentrando a los indocumentados cubanos en varias casas de Sisal, tanto en el predio que le había quitado a “la malagueña” a su “tío” Juan Chalé como en dos viviendas más, una de estas era habitada por la cubana Madeleine Collado Mena, pareja sentimental del Manuel Jesús. Sin embargo, en julio del 2007, al recuperar la plaza, la mafia cubano americana se alió con “Los Zetas” y Chalé Martínez decidió entregar a su socio y amigo, “El Many”, usando para ese fin a la progreseña Reina Guadalupe Montalvo Cobá, quien entregó a su novio a la mafia. El 10 de julio, cuando “El Many” salía de las oficinas de Migración, en la colonia García Ginerés, fue ejecutado de varios balazos; Reina Guadalupe dio positivo a la prueba de Rodizonato de Sodio. Agentes de la Policía Judicial que encabezaban Prisciliano y Cocom Pat, detuvieron a la presunta bailarina pero nunca le fincaron responsabilidades, no obstante que sabían que ella había tomado parte en la ejecución.Fuente: Por Esto 

Este artículo es de hace 12 años

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