Fidel Castro: una lección de madurez política

Esta noticia es de hace 12 años
Sin alterar su habitual tranquilidad, los cubanos viven hoy una situación excepcional en los últimos 49 años, al conocer el anuncio del presidente Fidel Castro de no aspirar ni aceptar su reelección como jefe de Estado y Comandante en Jefe. Si bien la voluntad del mandatario se honrará el próximo 24 de febrero, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular habilitará su nueva legislatura y será conformado el Consejo de Estado, el pronunciamiento ya es valorado aquí como una aleccionadora muestra de madurez política. La continuidad de la Revolución, la confianza en el relevo generacional, y la unidad en torno a la defensa del socialismo, fueron aspectos abordados por el líder revolucionario en su mensaje al pueblo de Cuba. "Afortunadamente -indicó en el texto- nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. (…) Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo". "Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución", encomió. En el mensaje, divulgado hoy, el estadista expuso sin dramatismo que traicionaría a su conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no está en condiciones físicas de ofrecer. Valoró, sin embargo, como un honor su elección el pasado 20 de enero como diputado al parlamento cubano, en cuyo seno -subrayó- "se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución". Y es que el reconocimiento al consecuente quehacer revolucionario de Fidel Castro desde sus días de dirigente estudiantil e incluso después de su cesión temporal de funciones por razones de salud, en julio de 2006, le han valido respeto y admiración tanto dentro como fuera de la isla. "El propio Raúl (Castro), quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. (Fuerzas Armadas Revolucionarias) por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos, a pesar de mi estado precario de salud", refirió en su mensaje. Recordó que al hablar de su salud, siempre se preocupó por evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas al pueblo cubano en medio de la batalla. "Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación `no exenta de riesgos`", añadió. Sin dudas, su condición de estratega y guía revolucionario también la ratificó al alertar a sus compatriotas de que "el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos". "Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes", aconsejó. Recomendó Fidel Castro que "ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo". El mandatario cubano aclaró que su mensaje no se trata de una despedida, y mostró su deseo de continuar combatiendo como "un soldado de las ideas", en lo sucesivo escribiendo bajo el título de "Reflexiones del compañero Fidel", lo cual constituirá "un arma más del arsenal con la cual se podrá contar". "Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer", escribió.Fuente: Prensa Latina

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