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Este artículo es de hace 18 años
Sin el sentido estricto del término en cuanto a reducciones según la perspectiva, los escorzos de Lázaro Luis se detienen con esencia minimalista en elementos florares y en aquellos que forman parte de una especial fauna, contrapunteando luces y sombras, creando planos virtuales y escenografías casi irreales, enfocando o desenfocando aquí o allá intencionalmente para descontextualizar aquellos aspectos y entregranos estos paisajes —quizás así— vibrantes y sugestivos, donde afloran —eso sí— el más refinado erotismo y la más exquisita sensualidad, especies de caprichosas intenciones convertidas en arte.
Las composiciones fotográficas que integran la tercera muestra personal de Lázaro Luis, trabajan con otro factor que contribuye sobremanera a acentuar el desbordado lirismo visual de estos supuestos «paisajes»: el del color...; el artista aquí busca la humedad de los colores y hasta la iluminación interior —si es que esto pudiera ser posible— de ellos; colores que discursan el principal texto del autor y entonan la suave melodía que se ha convertido también —por la omnipresencia de la metamorfosis— en estos atrevidos escorzos, los de una particular natura a cuya contemplación se nos ha permitido hoy concurrir...
La exposición de Lázaro Luis García del Campo fue inaugurada en la Galería de Arte del Palacio de Lombillo.
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