La máquina de hacer bailar, los Van Van en San Telmo, Buenos Aires

Esta noticia es de hace 12 años
Cientos de vanvaneros metieron bulla pa' gozar con el baile. Eso fue el show de Los Van Van en La Trastienda, el segundo de los ocho que el grupo cubano dará en Buenos Aires. Con un público dispuesto a seguirlos en cada paso (las manos para acá, las manos pa' alla y todo el mundo obedece feliz) y hacerles de coro continuo, la banda que inventó la timba cubana, "los Rolling Stones de la isla", desembarcaron en la Argentina, después de diez años y atrajeron nuevos fans. En un escenario que les queda literalmente chico, los diecisiete integrantes de la orquesta se apretujan como pueden con sus instrumentos y a pesar de, por momentos, cierto desorden en ese espacio, y hasta algunos resbalones de los cantantes, el sonido no deja lugar a dudas de porqué reciben el apodo de el tren de la música cubana. Junto a su fundador y director, Juan Formell, se ubican en primera fila, los cantantes Roberto Hernández y Andel Rasalps y dos de los que serán las estrellas de la noche, el vocalista Mario Rivera, Mayito, que no deja nunca sus anteojos de sol y su carisma y la única mujer del grupo, Yenisel Valdés, que se luce cantando, moviendo las caderas y arengando al público sin tregua. Detrás, el resto del pelotón hace lo suyo: Edmundo Pina Machín, Alvaro Collado y Hugo Morejón (trombones); Roberto Rodríguez (piano); Pedro Fajardo (violín);Manuel Labarrera (congas); Julio Noroña (güiro); Samuel Formell (percusión); Boris Luna (teclado); Jorge Leliebre (flauta); Irving Frontela y Pavel Molina (violines). El ritmo no decae nunca. Los Van Van arrancan con Chapeando, y siguen con Después de todo, Anda ver y quiéreme o Por encima del nivel. Los estribillos, siempre, se estiran hasta lo infinito, se superponen, se rapean, se suben a improvisaciones y hasta se enganchan con homenajes a otros cuando entonan el final de Hey Jude, por ejemplo. En estas letras improvisadas aparece, en la voz de Yenisel, el encuentro entre un argentino y una cubana en el Malecón: si tú me cantas, yo te busca una casita en La Pampa. Pero me dejó durmiendo sola, se ríe la mujer. Una bandera cubana cuelga desde el primer piso y ella la saluda. La cercanía extrema con el público permite que Yenisel acaricie la cabeza de un hombre de seguridad, pegado al escenario, que Mayito estire el brazo para saludar a un par de señoritas y hasta recibir un dibujo que le alcanza un nene desde la multitud y que él agradece en voz alta. Siguen No pidas más prestao, Somos cubanos, español y africano -que resulta un pequeño compendio de la historia cubana desde 1492, a pura percusión-, Corazón, Agua. Promediando el show, cinco argentinas suben al escenario para demostrar cuánto saben moverse con gracia caribeña y lo hacen con suerte dispar. Igual, ellas parecen felices. Para el final, un bis con el clásico Esto te pone la cabeza mala, sigue moviendo al público entre mesas y sillas que estuvieron de más. Y los Van Van que se retiran apenas hasta el siguiente show. Fuente: El Clarín.com

Esta noticia es de hace 12 años

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