Reabre sus puertas el Castillo de la Real Fuerza

Este artículo es de hace 12 años
Totalmente remozado, reabre sus puertas el Castillo de la Real Fuerza de La Habana, una de las obras más importantes del Centro Histórico de la ciudad capital. Después de la Torre del Homenaje en la actual capital de la República Dominicana, está considerada como la obra militar más importante de la Isla y del Caribe. Su historia, vinculada estrechamente con la conquista y colonización de Cuba, registra su terminación en 1577 y resulta una de las tres fortificaciones que integran el escudo de la Ciudad de La Habana, sobre un campo azul y con una llave de oro. A su construcción se suma la de los Tres Reyes Magos o El Morro y la del Castillo de San Salvador de la Punta. Símbolo de la ciudad, en lo alto de su torre sobresale La Giraldilla, obra del escultor y fundidor Jerónimo Martín Pinzón, que simboliza el encuentro entre dos mundos: Europa y América. La fortaleza sirvió como depósito de la plata, el oro, las esmeraldas y la riqueza que sostuvo durante siglos a la corona española, tanto en lo que a la península se refiere como en sus guerras en suelo europeo. Según el doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de la Ciudad, lo más importante que celebra la fortaleza –sede de diversas instituciones a lo largo del período colonial, de la guarnición que custodiaba la Plaza de Armas y el Palacio del Gobierno y luego del triunfo de la Revolución, asiento de la Comisión Nacional de Monumentos y del Museo de Armas- es sin lugar a dudas, el tesoro que contendrá. “A partir de conmemorarse la firma del tratado internacional sobre los bienes culturales que yacen bajo el mar (patrimonio subacuático), esta riqueza, dice por vez primera, será expuesta en su totalidad en el castillo: las joyas más hermosas, la forma en que se exportaba el oro y la plata de América y otras magníficas producciones continentales que van a darnos una idea de lo que el Museo quiere proponer a su público”. Totalmente remozado, ahora dispone de sus dos puentes: el levadizo y uno nuevo, que sustituye al antiguo, que no soportó las inclemencias del tiempo ni el paso de las centurias. El nuevo puente, de madera y cristal, posibilitará la rotación del público en el interior de la fortaleza para observar las armas, la estatua original de la Giraldilla -hasta ahora conservada en el Museo de la Ciudad-; armaduras, armas de la época y disímiles objetos arqueológicos, lo que contribuirá a fomentar una cultura sobre el patrimonio subacuático, homenaje, según Eusebio, a la labor de los arqueólogos submarinos y a todos aquellos que han trabajado en los mares de Cuba. Qué se expone hoy Con fines didácticos y recreativos, la actual muestra, que abarca 14 áreas de exposición, promueve el conocimiento de la historia y hechos más relevantes en que estuvo involucrada la fortaleza, incluyendo la construcción naval en Cuba, en particular en La Habana, desde el siglo XVI al XIX. Temas relacionados con las riquezas del Nuevo Mundo, el modelismo naval y colecciones rescatadas de los pecios e instrumentos de navegación marina se suman para interés del visitante, que podrá admirar el Real Arsenal de La Habana. Ahora en sus salas se podrá conocer la leyenda de los galeones y se expondrá una reproducción a escala del Santísima Trinidad, la nave de combate más importante construida en el puerto de La Habana a finales del siglo XVIII, con capacidad para transportar 142 cañones y mil cien marinos, que se perdió en la famosa batalla de Trafalgar en 1805. Concebido como proyecto socio cultural dirigido a diversos sectores y a la comunidad, en el museo se desarrollarán actividades específicas para niños y adultos mayores del entorno. Conferencias, videos, exposiciones transitorias, cursos y talleres integrarán el programa cultural de esta institución que se adiciona al sistema de museos de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad. A lo anterior se suma todo el proceso de investigación científica por parte de jóvenes especialistas, encargados de la documentación y conservación de las piezas, así como del estudio de temas relacionados con el perfil de la institución. Nuevamente abierto al público, recorrer sus salas permitirá hoy recrear el ambiente medieval de su añeja estructura, esa que hace recordar el encuentro de dos culturas en el empeño por imponer el vasallaje español a un pueblo que luchó durante más de cien años por su plena y absoluta independencia. Fuente: CubaSi

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