IX Bienal de Cerámica en el Salón Blanco del Convento de San Francisco de Asís


La IX Bienal de Cerámica, dedicada a esculturas e instalaciones, se inauguró el jueves 12 de junio, en el Salón Blanco del Convento de San Francisco de Asís, en el Centro Histórico de La Habana. De 51 piezas presentadas por noveles y consagrados artistas, el jurado escogió 36 obras que serán exhibidas durante un mes en ese  privilegiado espacio. Sofisma, una obra audaz, agresiva, de intensos valores estéticos, densidad conceptual y señalada originalidad, alcanzó el Primer Premio en este certamen que responde al criterio de estimular la creación de volúmenes artísticos en los cuales se tenga al barro como punto de partida y a los procesos cerámicos como condición sine qua non, comenta el crítico Alejandro G. Alonso, director del Museo Nacional de la Cerámica Contemporánea Cubana, quien preside el jurado integrado, además,  por Margarita Suárez, directora de Museos de la Oficina del Historiador; Moraima Clavijo, directora del Museo Nacional de Bellas Artes; Ángel Rogelio Oliva y Agustín Villafaña, prestigiosos ceramistas, y Héctor Villaverde, diseñador y presidente de Prográfica. La autora de la pieza  galardonada con el Primer Premio, Teresa Sánchez, es una prestigiosa creadora, de formación académica –Licenciada en Cerámica Escultórica, en el  Instituto Superior de Arte de Cuba–, que se distingue por  su rigor profesional y por la sostenida calidad de  sus creaciones, las que sobresalen especialmente en eventos organizados en Cuba. Este  premio  se incorpora  a otros lauros recibidos en bienales  anteriores como la  Mención, en la Bienal de Cerámica La Vasija, 2005. El Segundo Premio, ex aequo, fue para Anatomé, de Ioán Carratalá, y Condenado a la elección, de Eugel Díaz, piezas muy distintas entre sí, pero ambas de apreciable nivel artístico. Una explora la extrema simplicidad de los factores empleados; tradición clásica y sentido contemporáneo se ponen aquí al servicio de la especial sensibilidad de su creador en una entrega donde nada falta o sobra. Graduado en la  especialidad de Escultura de la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro, Carratalá posee premios otorgados  en otras bienales de cerámica como el Premio Ópera Prima, La Vasija, 2005 y el Tercer Premio ex aequo, esculturas-instalaciones, 2006. Condenado a la elección ostenta el aura poética que la envuelve, cuando hace pasar experiencias personales por un sentido de generosa acumulación de factores de diversa procedencia. Este Segundo Premio de Eugel Díaz se suma al de  Ópera Prima en la VI Bienal de Cerámica Amelia Peláez, 2001. También el jurado concedió el Tercer Premio compartido a las obras Sembrador, de Alder Calzadilla, y  Sanmir una historia basada en hechos reales, de David Velázques, por ser, cada una, a su manera, exponentes que demuestran las posibilidades de relacionar –con sentido integrador– elementos extracerámicos con el cuerpo fundamental del trabajo, y lograr así piezas de significativa importancia en las cuales el diferente origen de los factores utilizados refuerza valores plásticos y opciones comunicativas.  Ambos ceramistas han recibido reconocimientos en ediciones anteriores de la  Bienal. Pensamientos, de Adolfo César Paradis Alfonso, obtuvo el Premio Ópera Prima, concedido en esta novena edición de la Bienal de Cerámica, para el que se tuvo en cuenta el dominio del volumen y la atractiva intensidad de los rostros trasmitidos a un buen nivel, apoyados orgánicamente sobre un excelente modelado. Por tercera vez (2001 y 2004) Osmany Betancourt alcanza el Premio Especial, esta vez con el trabajo Imagen de un destino, en el que se distingue una lograda monumentalidad expresiva, el sincero uso del bizcocho cerámico a la vista, definido estilo e impresionante presencia, que la hacen descollar de modo particular dentro del conjunto. Las menciones, en orden alfabético, según los autores, se entregaron a El Encanto,  de Ramiro Díaz; Máquina para olvidar poco a poco, de Ismary González; Estudio sobre el asedio a Troya y otras cuestiones de género, de Gilberto Gutiérrez Amat. Finalmente, los miembros del jurado expresaron en el acta su reconocimiento a quienes aportan a la utilización de la cerámica como medio de expresión artística, y lo que ello supone de elevada autoexigencia y esfuerzo personal para el logro de los satisfactorios resultados. Las Bienales de Cerámica en el Centro Histórico de La Habana constituyen un estímulo para la creación, en la organización de estos eventos prima la ausencia de prejuicios, pues convergen personalidades significativas del desarrollo de la cerámica artística cubana y jóvenes talentos que aportan un revitalizador entusiasmo. Fuente: Opus Habana 

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