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Este artículo es de hace 17 años
El Carnaval de la Habana 2008, que se celebrará
próximamente entre los días 1ro. y 9 de agosto rendirá homenaje a las
centenarias comparsas de "El Alacrán" y "Los Componedores de Batea".
Ambas con un rico acervo cultural que las coloca entre las mas
autóctonas expresiones de nuestra cultura nacional.
De carnaval estará esta ciudad a partir del primero de agosto. El
Malecón, una de las principales arterias de esa populosa fiesta,
durante 9 días se llenará de colores, carrozas, ritmos, música y
danzas.
La leyenda de la comparsa El Alacrán será una de las atracciones de
este espectáculo, que recreada con singular maestría por sus
integrantes, revelará que una centuria no ha podido borrar tradiciones
ni creencias. A pesar del tiempo se reafirman y enriquecen. Sus
continuadores se encargan de perpetuarlas.
Orígenes
Entrevistado por este sitio de Radio Metropolitana, el Historiador del
Cerro, Carlos Bartolomé Barguez, cuenta que el origen de El Alacrán
parte de una comparsa surgida en 1908 en la barriada Jesús María,
(actual consejo popular del municipio de La Habana Vieja) que se llamó
así y tenía por base un rito, remedo de un culto africano La matanza de
la Culebra, nombrada aquí El Alacrán.
Lo interesante de esta historia es que quienes promovían esa cultura
del continente negro eran blancos, pertenecientes a la sociedad
religiosa fraternal Abakuá de origen africano y de carácter secreto,
exclusiva para hombres.
Desde los carnavales de 1908, en su primera presentación, ellos se
pintaban de negro y representaban los distintos personajes, al igual
que se hacía en el teatro bufo. Sólo uno de sus integrantes era de tez
negra, Jerónimo Ramírez Faure, bisabuelo del actual director de la
comparsa El Alacrán, y padre del más excelso conductor de esa compañía
ya fallecido, el músico y compositor Santos Euligio Ramírez Arango.
El gran receso
A partir de 1913 se produce un largo receso de la comparsa El Alacrán.
En esa época, explica Bartolomé Barguez, existía una
discriminación flagrante hacia los negros. Muchos de los combatientes
que participaron en la Guerra por la Independencia de Cuba del dominio
español eran de esa raza y muy pocos podían aspirar a plazas de
senadores, representantes, o concejales y menos aún a Presidente de la
República. Como cubanos exigían los mismos derechos. Al
estar discriminados crean un partido que se llamó Independientes de
Color, que lucharía por las reivindicaciones de ese sector de la
sociedad y sus aspiraciones de ser elegidos para cargos políticos en el
Estado.
Todo eso fue infructuoso- relata el Historiador del Cerro- y en 1913 se
lanzan a la manigua a combatir, disgustados y cansados de que no se les
tuviera en cuenta por la vía pacifica.
Entonces se produce una represión muy fuerte por parte del gobierno,
que originó la censura con violencia de las actividades de carácter
cultural y de origen africano.
En El Cerro, por ejemplo, el jefe de la Décima Estación* prohibió
drásticamente todas esas actividades, incluso las fiestas religiosas de
santería y perseguidos sus creyentes.
En ese contexto y en el año 1913 el alcalde de La Habana prohíbe que
asistan a los carnavales las comparsas, por cuanto se planteaba y no
sin razón, de que en sus rituales, coreografías, música, artes
plásticas y en su danza, expresaban la raíz africana, que no era más
que el sincretismo de la mezcla de lo criollo con lo africano.
Reinicio
Ya para 1937 aspira a la presidencia el mulato Fulgencio Batista
Zaldívar, Coronel del Ejército. Para ganarse al pueblo y que se
sintiera agradecido por los cambios que él dijo iba a propiciar,
promulgó el restablecimiento de los carnavales y sus comparsas, fiesta
muy queridas y apreciadas por las masas populares.
Comienza así la reorganización de las comparsas en los barrios ya que
algunas nunca desaparecieron totalmente. En el caso de El Alacrán
resurge en 1938 en El Canal, barriada de El Cerro, dirigida por Santos
Ramírez Arango, hijo de aquél que había participado en 1908 como único
fundador negro.
En esencia, El Alacrán mantuvo sus tradiciones, la tela de cuadritos
azules de sus trajes, pero Ramírez Arango hace un cambio sustancial en
la coreografía.
Él es un investigador folklórico e incorpora a la leyenda de esta
comparsa contada en su ritual, y cuyos sucesos se desarrollan en la
fábrica de azúcar Demajagua en el año 1844, nuevos personajes populares
del teatro o de la vida en Cuba.
Con eso logra un gancho tremendo, al estar representados también el
chino, el gallego o figuras religiosas. Hace un bufo cubano de ese
momento.
La gente sin acceso al teatro se ve reflejada en la literatura y las
actuaciones de El Alacrán: el sainete de la Matanza del Alacrán, sus
danzas y rituales religiosos, su música, las artes plásticas en sus
farolas y atuendos. Una cultura popular expresada en todas sus
manifestaciones artísticas.
El Bautizo de las Farolas
Lo religioso tiene un peso importante en la centenaria comparsa El
Alacrán. Antes del carnaval tiene lugar el bautizo de sus 16 farolas;
11 de ellas representan diferentes deidades u orishas. La ceremonia que
se realiza con cerveza, cantos a ritmo de batá y güiro y figurantes
vestidos como orishas, tiene el objetivo de alejar los malos
pensamientos de esa compañía y la posibilidad de conquistar premios o
reconocimientos.
Hoy sus 194 integrantes, mujeres y hombres, blancos y negros, creyentes
o no, bailarán en el carnaval de La Habana con el orgullo de 100 años
de historia, tradiciones artísticas y religiosas.
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