Ike: un singular y caprichoso huracán

Este artículo es de hace 12 años
Nunca antes un huracán tan intenso como Ike había desatado toda su furia contra las provincias del norte oriental cubano. En esa zona de la geografía nacional, sólo Flora, en 1963, dejó un recuerdo imborrable: caprichosa, describió un lazo que mató miles de personas, pero en ese momento, aún no existía una organización, una táctica y estrategia cubanas tan efectiva contra los ciclones. La planificación por el Estado cubano del sistema de Defensa Civil garantiza que las vidas de personas estén garantizadas y las pérdidas económicas sean mínimas. En esta temporada 2008, los ciclones tropicales se han ensañado, particularmente, contra La isla La Española, donde están enclavadas República Dominicana y Haití y la mayor de las Antillas. Sin recuperarse aún tras el paso del poderoso Gustav, de categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson de cinco hace una semana, los locales son castigados por Ike, ahora una escala menos en esa clasificación. La cercanía del paso de ambos organismos ha roto el récord establecido por los ciclones Isidore y Lily, en septiembre y octubre del 2002, entre los que medió una diferencia de 11 días. En Haití las víctimas mortales se cuentan por centenares, pero en Cuba, hasta ahora, ni la tormenta tropical Fay, ni Gustav, cobraron saldo alguno en vidas humanas, demostrando la eficacia de la actividad preventiva. Ike, el quinto huracán de la actual temporada (que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre) se ha empeñado en “viajar” por Cuba y sus inmediaciones, según el último parte del Instituto de Meteorología (INSMET). Antes de tocar tierra, sus vientos castigaron a Baracoa, la primada de Cuba, en la oriental provincia de Guantánamo. Las olas gigantescas sobrepasaron a edificios de cinco pisos y arrastraron escombros. Pero el primer objetivo del poderoso meteoro fue Punta Lucrecia, en la provincia de Holguín, también en el este del país, a la que abatió con vientos máximos sostenidos de 195 kilómetros por hora, lo cual lo ubicó como categoría tres de dicha escala. Los efectos de las lluvias y el viento azotaron también las provincias de Las Tunas y Camagüey, por cuya zona sur debe salir el organismo al mar Caribe, donde puede volver a ganar en organización e intensidad. La tormenta mantiene vientos máximos sostenidos de 155 kilómetros por hora y describe un rumbo hacia el oeste suroeste, según pronósticos del INSMET. Después es posible que cambie su trayectoria hacia el oeste-noroeste y su salida podría ser por alguna de las provincias occidentales ¿La Habana, o, Pinar del Río?. Esa es la pregunta: ¿qué hará Ike? Los cubanos se mantienen vigilantes y toman todas las medidas para enfrentar lo que se avecina mientras entre los habaneros puede observarse que hay cierta tranquilidad. Tranquilidad cuyas razones son la seguridad de que si no se comete ninguna actitud negligente, lo más preciado, la vida, estará garantizada. Fuente : Prensa Latina

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