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Este artículo es de hace 17 años
La pasión según Carmela
(Editorial Sudamericana, 2008), la más reciente novela del escritor
argentino Marcos Aguinis, está escrita con una minuciosidad artesanal.
No podía ser de otra manera. Aguinis es un escritor de larga data y
mucha técnica que cuenta, además, con una impresionante lista de
premios literarios. Es también --experiencia y galardones aparte-- un
escritor temerario. Sólo así se explica que, siendo argentino, se haya
atrevido a escribir una novela de tema cubano que abarca cuarenta años
de historia contemporánea. Uno no puede menos que imaginarse la
cantidad de trabajo investigativo que debió realizar para completar
esta saga tropical. Aquí está casi todo, desde el asalto al Palacio
Presidencial hasta los prolegómenos del Período Especial en Tiempos de
Paz. Narrada a tres voces, la novela comienza en Cuba a mediados de los
años cincuenta y concluye en Argentina, a finales de los ochenta,
durante el gobierno de Raúl Alfonsín. La pasión según Carmela
ha sido catalogada como una historia de amor. Y lo es. Sólo que esa
historia, de alguna manera, se pierde en el convulso escenario político
de la revolución cubana. Sus protagonistas principales, atrapados en el
vórtice de ese huracán, terminan siendo arrastrados por la
vertiginosidad de los acontecimientos. Carmela Vasconcelos, una joven
cubana de clase alta, a punto de graduarse en medicina, decide
incorporarse a las fuerzas rebeldes que luchan en la Sierra Maestra.
Allí se enamora de Ignacio, un economista argentino que también se ha
sumado a la guerrilla. Amor en tiempos de guerra. Hasta ahí, la premisa
parece simple: mueren en la contienda o la sobreviven. Desde luego, la
sobreviven. Y de qué manera. Ignacio --un teórico marxista a ultranza--
termina convirtiendo a Carmela en una verdadera militante comunista.
Después de cada combate, entre caricia y caricia, una lección de
economía política. Sexo y plusvalía bajo las estrelladas noches del
Turquino.
Es en esta primera parte de la novela donde se sientan
las bases para comprender lo que de otra manera no se comprendería:
toda una vida de abyecta devoción revolucionaria. Sí, Ignacio y Carmela
alcanzarán juntos el triunfo revolucionario, juntos escalarán
posiciones, juntos aplaudirán los crímenes de la revolución, juntos
presenciarán la lenta consumación de los símbolos patrios más sagrados,
juntos contemplarán la inexorable devastación de la nación, juntos
también compartirán las caídas en desgracia, las humillaciones, el
ostracismo y hasta la cárcel. De victimarios a víctimas. Devorados por
Saturno. Su historia es la esencia de la tragedia cubana: el apoyo
incondicional a la barbarie. Al final, uno no puede menos que sentir
lástima por ellos.
La pasión según Carmela es, en un
sentido literario, una novela ambiciosa. Nada malo en ello. Al
contrario, las letras latinoamericanas necesitan obras de aliento
épico. Lo que ocurre es que Aguinis ha intentado condensar la
revolución cubana en apenas trescientas páginas. Y eso es,
literalmente, imposible. Demasiado horror. Quizás por eso tuvo que
dejar cosas sin contar. Si hubiese incluido la invasión de Bahía de
Cochinos, la Crisis de los Misiles, la lucha en las montañas del
Escambray, el calvario de los presos políticos y las guerras
internacionalistas, habría necesitado trescientas páginas más. Aun así,
es abarcadora. Y, a su modo, aleccionadora.
La historia de
Carmela --según Aguinis ha explicado-- es la de Nancy Julien, como ella
se la contó. Es la historia que cayó en sus manos y la que, como
escritor, convirtió en novela. Estoy seguro que si hubiese conocido
otras, las habría novelado en su lugar. Son las que el exilio cubano
hubiese preferido: la de los jóvenes estudiantes que, en los primeros
años de la revolución, renunciaron a sus carreras para tratar de salvar
la patria y terminaron frente a los pelotones de fusilamiento; la de
los empresarios que abandonaron sus negocios y pasaron a luchar en la
clandestinidad; la de los obreros que cambiaron sus herramientas por un
fusil; y la de los campesinos que dejaron el arado abandonado en el
surco para combatir en las montañas.
Marcos Aguinis nació en Córdoba, Argentina. Ha escrito varias novelas, entre las que cabe mencionar, La cruz invertida, La gesta del marrano y La matriz del infierno. Ha escrito también ensayos como El atroz encanto de ser argentinos y Las redes del odio.
Fue el primer latinoamericano en ganar el Premio Planeta de España. Se
presentará en la Feria del Libro el domingo 9 de noviembre a las 3:00
p. m.
Fuente: El Nuevo Herald
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