La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave

Este artículo es de hace 11 años
Cuando se observan los éxitos obtenidos por Cuba en el campo de la salud, en el medio siglo transcurrido desde enero de 1959, vale analizar qué se hizo para obtenerlos. Muchos se preguntan ¿cómo es posible su alta expectativa de vida, su reducida mortalidad infantil, el buen estado de salud de la población…? Y es que la prédica martiana sobre la indispensable prevención a las masas populares se hizo presente en las acciones de salud. Recordemos el especial énfasis, desde los años iniciales, en proteger a la población contra las afecciones transmisibles que más la afectaban. Primero fue una vacunación contra la poliomielitis, en febrero de 1962. En octubre de ese propio año se inició la inmunización masiva contra tres grandes males: la difteria, la tos ferina y el tétanos, que arrojaban un alto saldo de muertes. La triple (DPT), como se le conoce, se aplicó en unos tres meses mediante una activa movilización de médicos, trabajadores de la salud y la propia comunidad, para no dejar ni una sola región rural sin que se le aplicara la vacuna. Tras esas campañas sanitarias se desarrollaron otras que completan el esquema oficial de vacunación en el país que actualmente abarca a trece enfermedades, ¡la cifra más alta que tiene reportado país alguno en el mundo! Ese esquema comprende: la antipoliomielítica, la triple DPT, la BCG (contra la tuberculosis), la triple viral (protege contra la papera, la rubéola y el sarampión), y asimismo se proporciona la duple (inmuniza contra la difteria y el tétanos), la antitífica (contra el tifus) y la toxoide (contra el tétanos). Otro hito de importancia fue el  programa de inmunización contra la hepatitis grupo B a recién nacidos que se inició a partir de 1992, e incluyó desde 1998 a estudiantes de enseñanza primaria, de manera que ese mismo año toda la población cubana menor de 20 años se encontró totalmente protegida contra esa enfermedad. Posteriormente, en 1999, se inició la campaña de vacunación a menores de un año contra el Haemophilus influenzae, causante de muertes y de secuelas tales como retardo mental y sordera. Protección gratuita y masiva En Cuba están eliminadas la poliomielitis (1962), la difteria (1979), el sarampión (1993), la tos ferina (1994) y la rubéola (1995). También otras tres enfermedades han dejado de constituir problema de salud (cuando afecta menos de un caso por millón de habitantes): el tétanos desde la década del 90, el hemophilus influenzae tipo B desde el 2004, y la fiebre tifoidea desde ese mismo año. Con esta protección masiva y gratuita a sus ciudadanos, la revolución asume el extraordinario esfuerzo que posibilita a su pueblo el ejercicio de uno de los fundamentales derechos humanos: la salud. De 60 a 5: una verdadera proeza Un logro importante fue disminuir el número de muertes infantiles. Porque muchos cubanitos fallecían durante su primer año de vida por causas prevenibles: la tasa llegaba a 60 por cada mil nacidos vivos en la etapa prerrevolucionaria. Hoy, hay diversos municipios en zonas rurales que no reportan ningún deceso de menores de un año, y como promedio en toda Cuba el índice es de 5,3 muertes por cada mil nacidos vivos (reportado en 2007), una gran proeza para un país pobre y bloqueado. Un 5% de aumento en 22 años, ¡increíble! Se destaca que Cuba cuenta desde los primeros años de este nuevo milenio con más de un millón 800 mil personas con sesenta años o más, que tiene una expectativa de vida de veinte años más si arriban a las seis décadas, y de unos siete u ocho años los que son octogenarios. Un análisis de la última etapa arroja que si en  1985 los ciudadanos de la tercera edad en nuestro país eran el 11.3 por ciento de la población, ya a inicios de 2008 superaban el 16,2%, ¡el envejecimiento se ha incrementado en casi cinco puntos porcentuales en solo 22 años! Si de algo hay que morirse… Para lograr todo lo anterior, la revolución se ha preocupado por atender la alimentación especialmente en las edades extremas de la vida, el agua potable, la producción de medicamentos, la recreación artística y cultural, el medio ambiente. No falta la asistencia médica en todo el territorio nacional, la construcción de hospitales, policlínicos, hogares maternos, hogares de abuelos, las acciones de rehabilitación en centros situados en cada comunidad. Y este pueblo que se instruye cada día más, ha tenido durante los años 2006 y 2007 como primeras causas de muerte para todas las edades las enfermedades del corazón, los tumores malignos, las afecciones cerebro vasculares, la influenza y neumonía y, en quinto lugar, los accidentes. Le siguieron las enfermedades crónicas de vías respiratorias inferiores, las afecciones de las arterias, arteriolas y vasos capilares, la diabetes mellitus, las lesiones autoinfligidas intencionalmente, y la cirrosis y otros padecimientos crónicos del hígado. Como puede apreciarse, son las causas similares a las de los países industrializados. Martí dijo que  “..la única salud verdadera, es la que viene a un cuerpo bien administrado del orden de la mente y la serenidad del corazón”. Y por eso ha trabajado en Cuba el sector de la salud.

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