5-0. Se repitió la historia, Japón ganó y eliminó a Cuba del Clásico

Este artículo es de hace 11 años
Nada que objetar, Japón volvió a ser de nuevo, de principio a fin, mejor que Cuba y con una blanqueada de 5-0 logró su pase para las semifinales de la segunda edición del Clásico Mundial, mientras que la novena antillana se despedía de la competición a la que llegó como aspirante al título. Si el pasado domingo, Japón se exhibió ante Cuba con otra blanqueada de 6-0, esta vez se pensaba que la novena antillana que dirige el veterano manejador antillano, Higinio Vélez, habría aprendido la lección. No fue así, Japón volvió a mostrar las mismas armas y cualidades que en la primera blanqueada, con un pitcheo hermético, un bateo oportuno demoledor y una defensa, que es sin discusión la mejor del torneo. Ante este acierto y rendimiento, Cuba también respondió de forma brillante hasta que llegó el error monumental en el fildeo del jardinero central Yoennis Cespedes, en la parte alta de cuarta entrada para permitir dos carreras que destrozaron por completo al equipo antillano y lo iban a despedir del torneo. El primera base Michihiro Ogasawara sacó un elevado por el jardín central que pegó en el guante de Céspedes antes de caer al piso y Japón aprovechó para tomar una delantera de 2-0 que ya no perdió gracias a una actuación dominante del abridor Hisashi Iwakuma y de un relevo excepcional del zurdo Toshiya Sugiuchi. Iwakuma (1-1) trabajó seis episodios completos en los que permitió cinco imparables, sin anotaciones, dio una base por bolas y retiró a dos bateadores por la vía del ponche. El abridor derecho había completado 70 lanzamientos para colocar 48 en la zona del "strikes" y dejar en 0.73 su promedio de efectividad. Sugiuchi le quitó la pelota y trabajo tres episodios perfectos para sacar cuatro ponches con sólo 32 lanzamientos y 21 fueron buenos, dejando a Cuba con la carabina al hombro y la tercera derrota consecutiva frente a Japón en la competición del Clásico Mundial. Mientras, que Japón que defiende el título de campeón del torneo, tendrá que decidir dentro de unas horas ante Corea del Sur quien será el que viaje a Los Ángeles como primero del Grupo 1 para enfrentarse a la novena de Estados Unidos, que fue segunda en el Grupo 2, de Miami, y el perdedor a la de Venezuela, primera. La derrota y eliminación de Cuba, marca no sólo un final amargo frustrante a su participación en el torneo, donde fue finalista en la primera edición y perdió por 10-6 frente a Japón, sino que comienza también a perder la supremacía dentro de la competición internacional. Iwakuma y el abridor cubano Yuneski Maya mantuvieron un gran duelo de pitcheo hasta que llegó el error de Cespedes, con un "out" en la pizarra. Los japoneses pegaron un sencillo y un doblete del bateador designado Atsunori Inaba para poner hombres en posición de anotar. Luego vino el elevado de Ogasawara y el error de Céspedes para el 2-0 y mandar a las duchas a Maya, quien fue relevado por Yulieskis González. Maya (0-1) cargó con la derrota después de haber trabajado tres entradas y dos tercios, en las que cedió cuatro imparables y dos carreras, que fueron sucias. Cuba quiso reaccionar cuando con dos outs, en la parte baja de la cuarta entrada, puso a su primer hombre en la antesala luego de que Iwakuma le dio una base por bolas a Céspedes, y jardinero derecho Alfredo Despaigne le siguió con un sencillo por el central. Pero Iwakuma recuperó el control de sus lanzamientos y acabó la amenaza nada menos que con un ponche monumental que le recetó al primera base Leslie Anderson. González no traía mucha potencia en su brazo y en la parte alta del quinto episodio le dio bases por bolas a dos japoneses antes de ser relevado por Ismel Jiménez, quien de inmediato admitió sencillo productor del jardinero izquierdo Norichika Aoki que puso la pizarra en 3-0. Cuba amagó con la anotación de la primera carrera, pero no lo consiguió y si hizo la cuarta Japón en la parte alta de la séptima entrada con elevado de sacrificio del campo corto Hiroyuki Nakajima. El jardinero derecho, el estelar Ichiro Suzuki, de los Marineros de Seattle, después de pegar un triple anotó la quinta y definitiva de Japón con un sencillo productor de Aoki para poner el 5-0 definitivo en la parte alta de la novena entrada. Aoki también se aseguraba ser el mejor del ataque de Japón al irse de 5-4 con par de impulsadas y una anotación, mientras que el segunda base Iwamura piso dos veces la registradora. Pero no fueron las individualidades de Japón las que habían ganado el partido, lo hizo toda la labor de equipo, algo que comienza a faltarle de manera preocupante al equipo nacional de Cuba. Fuente: ADN.es

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