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Este artículo es de hace 16 años
El pueblo yumurino amaneció este miércoles con una aciaga novedad: la muerte de Jesús Alfonso, director musical de Los Muñequitos de Matanzas, compositor de rumbas memorables y percusionista excepcional.
En sus 60 años de vida, Jesús vivió intensamente las tradiciones populares y las enriqueció con su talento natural favorecido, como solía reconocer, por un proceso revolucionario que en su proyección cultural conservó, potenció y promovió los valores más genuinos.
Como integrante de Los Muñequitos, Jesús conoció casi todos los continentes; pero nunca olvidó su raíz y vivió toda una vida orgulloso de su estirpe rumbera, saboreando cada esquina de su barrio: la Marina. Desde los siete años participó como músico y bailarín en la Comparsa La Imaliana, fundada por su padre y por Félix Vinajera. Por un tiempo fue integrante de la Orquesta de Música Moderna de su ciudad y del grupo de Papa Goza. Desde 1967 fue director musical y quinto del grupo Los Muñequitos de Matanzas. Entre sus composiciones sobresalen Congo Yambumba, La llave, Chino Guaguao y Lengua de Obbara.
La musicóloga Cary Diez, quien ha sido la principal promotora e investigadora de Los Muñequitos, evocó a Alfonso con estas palabras: "Su nombre nunca será olvidado, su recia voz indicando cómo tenía que vibrar la música y el sonido de sus manos en el cuero, perdurarán en la memoria de todos los que le conocimos, porque Jesús fue a la rumba como Cuní o Chapottín al son. Jesús le dio a la rumba su vida toda. Su nombre está sin lugar a dudas, junto a Chano, Tata, Papín y todos los grandes de la música cubana".
Fuente: Granma
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