
Vídeos relacionados:
Este artículo es de hace 16 años
La población cubana atraviesa un periodo de estabilidad en su
crecimiento para pasar a un continuo proceso de decrecimiento,
motivado, fundamentalmente, por el envejecimiento y por la contracción
de la fecundidad. De este modo, entre el 2008 y el 2025 descenderá en
poco más de 100 000 personas, mientras las proyecciones para el
venidero 2032 ubican el número de habitantes por debajo de los 11
millones.
Tales cifras son el resultado de la última proyección
elaborada por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la
Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), realizada a fines del pasado
año de conjunto con el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía
(CELADE), División de Población, de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL).
El estudio asegura que los cambios
en la dinámica demográfica no solo se registran en el volumen de
población, sino en su composición (distribución por sexo y por edades),
lo cual incide significativamente en la estructura de los servicios, la
economía, en el funcionamiento y composición de la familia y en
general, en toda la sociedad.
Según datos ofrecidos por la
ONE, al cierre del 2008 la población del país se cuantificó en 11 236
400 de personas (50,1% hombres; 49,9% mujeres). En el 2025 se estima
sea de 11 134 700 y la proporción entre sexos estará prácticamente
igualada.
Para esa fecha —pronostica— las personas de 60 años y
más pasarán de 1,9 millones a poco más de 2,9, es decir, un incremento
de un millón en casi dos décadas. El grupo de la llamada tercera edad
se elevará así al 26%, cifra que situará al país como el más envejecido
de América Latina.
Los analistas concluyen que no sería correcto
valorar el envejecimiento poblacional como un efecto negativo, sino
como un logro del sistema político, económico y social vinculado al
desarrollo de la población cubana al proporcionar más años y calidad de
vida. De igual modo, consideran una consecuencia del desarrollo social
alcanzado, el hecho de que desde hace más de 30 años la fecundidad no
garantice el reemplazo generacional.
También constituye un
reto, pues este fenómeno impacta a toda la sociedad, fundamentalmente
en aspectos relacionados con la seguridad social, los servicios de
salud, la productividad y las disponibilidades de trabajo.
Fuente: Granma
Archivado en: