Ni tan fieros, ni tan mansos…

En Minas, Camagüey, existe un criadero de cocodrilos, donde la experiencia y entrega de los trabajadores ha permitido preservar y multiplicar una especie en peligro de extinción


Este artículo es de hace 12 años
Rodeado de las más apasionantes historias, anécdotas y leyendas, el cocodrilo siempre atrae la atención de investigadores y curiosos, no tanto por su aspecto peculiar, que impresiona de solo mirarlo, como por sus costumbres y modos de actuar, cuyo conocimiento contribuye, de alguna manera, al esfuerzo institucional por evitar la extinción del temible reptil. ¿Ha visto usted alguna vez tantos reptiles juntos? Gracias al empeño y la dedicación de un grupo de hombres y mujeres de la Empresa para la Protección de la Flora y la Fauna, su presencia está asegurada en la provincia de Camagüey, territorio que apostó por la preservación del cocodrilo americano (crocodylus acutus), una especie que habita en la Florida, Estados Unidos, algunas islas del Caribe y varias zonas costeras del Golfo de México y el Océano Pacífico. Ubicado en el municipio de Minas, relativamente cerca del Río Máximo, el criadero camagüeyano comenzó a funcionar el 14 de junio de 1985 y cuenta hoy con cerca de 700 ejemplares. Sin embargo, para garantizar el hábitat adecuado a una prole tan numerosa, es preciso crearle las condiciones mínimas indispensables, como lo asegura Mariano Padrón Fajina, su administrador: "Este año se ha trabajado fuerte en el mejoramiento de las lagunas de inicio, reemplazo y reproducción, que en total suman alrededor de 20 estanques de distintos tamaños y profundidades, además de construir y poner a funcionar una incubadora que puede elevar la eficiencia en la reproducción hasta un 90%". Integrado por 40 trabajadores, el colectivo del criadero de Minas consolida de año en año su labor, consciente de lo que significa para el país la preservación de su flora y fauna. "Aquí hay que hacer de todo —comenta Fajina—. Además de atender a los animales, los hombres se desdoblan en albañiles, carpinteros, ambientalistas¼ Ya le digo, en lo que haga falta. Solo así ha sido posible obtener los resultados que hoy exhibimos en la cría en cautiverio del cocodrilo americano". Sin embargo, el programa de preservación de la especie crocodylus acutus es, apenas, uno de los nueve proyectos que hoy materializa la unidad camagüeyana: "Laboramos, además, en programas relacionados con la educación ambiental en cuatro escuelas de la zona, la restauración del hábitat degradado, el inventario de la flora, el monitoreo de aves, la aplicación de medidas contra incendios y la vigilancia y protección de nuestras áreas y las colindantes con la Sierra de Cubitas", asegura Fajina. ENIGMÁTICO... HASTA EN EL SEXO En rápida excursión por la zona de los estanques, tenemos el privilegio de contar como guía con Luis Alfonso Vélez, el jefe técnico de la unidad, quien no duda en presentarnos a sus siempre respetados huéspedes: "Esta es una especie que vive entre 80 y 100 años, y llega a alcanzar hasta seis metros de longitud. Puede pasar largos periodos de tiempo sin comer y varias horas sin respirar, sin que ello le reporte problemas. Esto ha hecho posible que sobreviviera cerca de 200 millones de años. Desde entonces ha cambiado muy poco, ya que su constitución y sus características le permiten resistir los cambios climáticos y enfrentarse a los depredadores". De paso por la laguna de inicio, los "cocodrilitos" parecen inofensivos lagartos prestos al juego o a la mirada inquisitiva del visitante. "En este periodo no sabemos aún si son hembras o machos. Cuando son un poco más grandes, se les hace un tacto y se determina el sexo. Entonces se les corta la última escama: si es hembra se le corta la izquierda y, si es macho, la derecha. Solo así los podemos distinguir". Algo curioso, y que no muchas personas conocen, es que el sexo de los cocodrilos se define a partir de la temperatura en que se incubó el huevo, ya sea de manera natural o artificial. "Si es menor de 30 grados, el cocodrilo que nace es hembra, y si es superior a esa cifra, pues nace macho. La natalidad normalmente debe comportarse entre un 50 y un 60%. Con una incubadora como la que ya tenemos, se puede elevar hasta un 90%. Por tanto, la supervivencia es mucho mayor". APAREAMIENTO EN CAUTIVERIO Desde comienzos de año transcurre el periodo reproductivo, y para tales menesteres el criadero cuenta con una laguna aparte, donde se ubican los ejemplares más adultos, como lo explica Gretel Abad Cambas, especialista del programa del cocodrilo en la Empresa Provincial para la Protección de la Flora y la Fauna. "En esta laguna los animales tienen entre 20 y 22 años. Ya son algo grandecitos y pueden consumir hasta 12 kilogramos en cada comida una vez por semana. Sobre todo, durante la época de apareamiento, se les da carne roja para estimular la cópula". "Se sube el nivel de la laguna hasta alcanzar un metro y medio aproximadamente de profundidad. Unido a ello, se les echa agua de manera intermitente, pues si el cocodrilo siente que está cayendo es algo que también lo estimula". "Casi siempre las hembras buscan a los machos, a los más grandes y fuertes. Estos también emiten sonidos, algo parecidos a los de las ranas y dan coletazos llamando a las hembras, hasta que se produce el apareamiento dentro del agua. Así transcurre la cópula, tras la cual cada hembra suele poner una media de 38 huevos". Vale aclarar que en periodo tan romántico, son habituales las riñas entre los pretendientes¼ "La época de poner los huevos es la de mayor conflicto entre los cocodrilos, porque los machos delimitan sus territorios, las hembras también luchan por los machos más fuertes, buscan los mejores sitios para poner los huevos y defienden su nido. De ahí en fuera los cocodrilos no son tan agresivos". Agresivos o no, lo cierto es que los trabajadores del criadero de cocodrilos de Minas, en Camagüey, toman el asunto con bastante calma, como si la armonía reinara en esa inmensa familia de cerca de 700 reptiles, que crece por año para bien de la especie y de la diversidad biológica del país. Fuente: Granma

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