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Este artículo es de hace 16 años
Concierto inolvidable el que acaba de ofrecer la cantante cubana
Omara Portuondo en el teatro Metropolitan del Distrito Federal de
México, junto a cinco músicos también ovacionados por su virtuosismo.
Con 60 años de carrera artística, la Novia del filin conserva una
voz firme y melodiosa, sorprendente por sus registros altos sostenidos
después de seis intensas décadas en el mundo del espectáculo; nadie
sabe de dónde le nace tanta energía.
Anoche el público la acompañó a ritmo de palmadas y a todo cantar
cuando ella lo pidió; compartieron varias de las canciones, incluidas
en la más reciente producción discográfica de la artista, Gracias, que
le concedió un premio Grammy Latino.
Swami Jr. (guitarra de siete cuerdas y director musical), Harold
López Nussa (piano), Felipe Cabrera (contrabajo), Andrés Coayo
(percusión) y Rodney Barreto (batería), conquistaron la admiración del
auditorio, que los disfrutó junto a Omara y luego en solitario.
Una intérprete mexicana, Regina Orozco, subió al escenario como
invitada; no en balde la premiada con el Grammy por Mejor Álbum
Tropical Contemporáneo presentó a Orozco como encantadora dama de
voz hermosa, a quien respeto y admiro muchísimo .
Horas antes de la función, Omara contó a Prensa Latina sobre el
significado de Gracias, que presenta en México con dos conciertos. El
segundo será el próximo sábado en León, Guanajuato, para luego regresar
a Cuba e iniciar casi de inmediato una gira por Estados Unidos.
Grabado en La Habana, con la participación de Avishai Cohen, Trilok
Gurtu, Chico Buarque y Chucho Valdés, entre otros prestigiosos músicos,
el álbum fue producido por el brasileño Ale Siquiera.
Trata de ser, explicó Omara, un recorrido por mi vida artística y
emotiva; interpreto una canción de cuna, Drume negrita, que me cantaban
mis madres cuando era chiquita y años más tarde canté para mi hijo y
luego a mi nieta.
Agrupo recuerdos del filin en los años 40, el cariño por amigos
queridos que ya no están en vida, disfruto la poesía de compositores
cubanos, del brasileño Chico Buarque, apreció esta mujer sencilla,
incapaz de presumir por sus dones.
Dos horas duró la función, a la salida del teatro muchos entablaron
tertulias sobre el acontecimiento; Virgina Retana, una instructora de
la Universidad Nacional Autónoma de México me explica su por qué:
Ella tiene una voz que te hace sentir muchas emociones .
Fuente: Prensa Latina
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