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Este artículo es de hace 15 años
Si Cuba lo hace bien, miles de turistas podrían un día jugar al golf en un campo de 18 hoyos sobre las aguas turquesa y playas de arena dorada al este de La Habana.
Los visitantes amarrarán sus yates en una lujosa marina y remontarán las aterciopeladas colinas en carros eléctricos hasta sus villas de lujo alrededor del lago artificial del campo de golf.
El proyecto, uno de al menos una decena que esperan el visto bueno de las autoridades comunistas de la isla, parece más cerca que nunca de volverse realidad, después que el ministro de Turismo Manuel Marrero dijo el mes pasado que Cuba construiría campos de golf y marinas.
Ya fueron firmadas cartas de intención entre la empresa estatal de turismo Palmares y varios inversores de países como España, Canadá, Gran Bretaña e incluso Vietnam, dijo una fuente cercana a uno de los proyectos.
Cuba tiene actualmente sólo dos campos de golf. Pero situada a sólo 145 kilómetros de Estados Unidos, el mayor mercado de golf del mundo con unos 27 millones de aficionados, su potencial como destino para ese tipo de turismo es enorme y también los potenciales ingresos.
"Cuba podría ser uno de los destinos de golf más fuertes del Caribe", dijo Peter Walton, jefe ejecutivo de la Asociación Internacional de Operadores de Turismo de Golf con base en Londres.
Los campos de golf se financian normalmente con desarrollos inmobiliarios en sus alrededores, así que lo primero que los inversores querrán saber es si Cuba está dispuesta a vender tierra a extranjeros o al menos entregarla en usufructo. Para justificar la inversión, los contratos de uso deberían ser de al menos 50 años.
"Parecen listos para aceptar el desarrollo de proyectos inmobiliarios. Lo que no se sabe es el plazo ni las condiciones", dijo un empresario involucrado en uno de los proyectos.
PERCEPCION DE RIESGO
Varios proyectos han sido presentados al Gobierno cubano, incluyendo uno del estudio británico de arquitectura Foster+Partners, otro de la constructora francesa Bouygues Batiment International y recientemente uno de Vietnamese Housing and Urban Development Corporation.
La mayoría están planeados a lo largo de la costa norte, incluyendo La Habana y balnearios como Varadero y Cayo Coco.
Además de las villas y apartamentos, algunos de los proyectos valorados en cientos de miles de millones de dólares incluyen enormes restaurantes, supermercados y centros comerciales hasta ahora inexistentes en la isla.
Pero para ver las colinas de un suburbio de La Habana convertidas en greens llenos de jugadores extranjeros será necesario más que plazos de usufructo razonables, dijo el analista de KPMG Andrea Sartori.
"Hace falta cierta estabilidad y garantías sobre la propiedad que en mi opinión el país no tiene actualmente", dijo el jefe del Golf Advisory Practice, una unidad de KPMG especializada en la industria con base en Budapest.
"Es principalmente un asunto de la percepción y riesgo que tendría un inversor internacional a la hora de contratar una propiedad hoy en Cuba", añadió.
Aunque la ley cubana de inversión extranjera de 1995 contempla la venta de propiedades a extranjeros, un experimento realizado a fines de la década de 1990 fue interrumpido tras una serie limitada de ventas de apartamentos.
Fuentes empresariales dicen que Cuba buscará crear emprendimientos mixtos en los que pondría la tierra a cambio de una participación del 51 por ciento.
Los inversores tendrán que hacer una enorme inyección de efectivo, un modelo similar al utilizado dos décadas atrás para desarrollar la industria hotelera de la isla.
"Eso tiende a bajar el retorno (de activos) para inversores extranjeros por debajo del 15 ó 20 por ciento que estarán buscando", dijo un empresario con experiencia en Cuba.
Según expertos extranjeros, para competir en el circuito internacional del golf Cuba tendrá que desarrollar una red de al menos 10 campos.
INVASION YANKEE
Y aunque nadie lo dice abiertamente, los inversores detrás de estos proyectos apuestan por la futura apertura del turismo estadounidense, actualmente contenido por una prohibición de la era de la Guerra Fría.
El presidente estadounidense, Barack Obama, levantó restricciones para las visitas de los exiliados cubanos a la isla, pero una propuesta de levantar la prohibición de los viajes para el resto de los estadounidenses parece estar trabada en el Congreso en medio de nuevas tensiones políticas.
"Estos desarrollos van a tomar años en construirse (...) y la relación con Estados Unidos va a mejorar mucho en los próximos dos o tres años", dijo Tony Zamora, un abogado cubano estadounidense basado en Miami que conoce algunos de los proyectos.
Pero los desafíos que enfrenta la futura industria del golf en Cuba podrían derivar también de los propios problemas domésticos de la isla.
Antes de construir miles de viviendas de lujo para extranjeros, dice un empresario, Cuba tendrá que solucionar el acuciante déficit inmobiliario para evitar potenciales tensiones sociales.
"Los principales ingredientes para crear un destino de golf exitoso están ahí: el clima, la proximidad a un mercado importante y el sabor local", dijo Sartori, de KPMG. "Sin embargo hay asuntos que tienen que ser resueltos".
Fuente: Terra.com
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