Cuba sienta a Gross y EU en banquillo de acusados

Este artículo es de hace 9 años
El contratista ya pasó 15 meses en prisión en una fase de instrucción o sea mientras la policía investigó si se cometió o no delito El delito que enfrenta Gross tiene fuertes implicaciones políticas aunque también es muy difícil de probar actos contra la soberanía del Estado como la del estadounidense Cuando el estadounidense Alan Gross se presente el viernes ante un tribunal cubano no habrá un jurado para escucharlo sino cinco jueces: tras 15 meses en la cárcel deberá responder ante un sistema judicial completamente diferente y por cargos contra la integridad del Estado. Gross fue detenido el tres de diciembre de 2009 en Cuba por haber ingresado equipos de comunicación ilegales en la isla. En Estados Unidos se dijo que era ayuda humanitaria para la comunidad judía, pero líderes de las asociaciones hebreas dijeron a la Associated Press que no conocían al estadounidense. La Fiscalía cubana estimó que el hombre de 61 años, quien trabajaba como contratista para el Departamento de Estado de su país, había incurrido en "actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado" y hace un par de semanas pidió 20 años de cárcel. Actualmente hay 12 ciudadanos estadounidenses detenidos en Cuba que reciben atención consular, dijo la vocera de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en esta capital, Gloria Berbena. Las autoridades anunciaron que permitirán a los funcionarios estadounidenses y a los familiares asistir al juicio. Gross se someterá a procedimientos diferentes a los que existen en su país. Por ejemplo la ley cubana no prevé la existencia de un jurado y el juicio será oral e inmediato, lo que significa que el tribunal deberá conocer las pruebas y a más tardar un día después emitir un fallo, aunque la divulgación del veredicto podrá demorar una semana. El estadounidense se encontrará de frente "con cinco jueces. Tres de ellos profesionales y dos legos, todos ataviados con sus togas negras", dijo el abogado y opositor René Gómez Manzano, quien durante años litigó en tribunales de la isla. Explicó que los jueces legos son ciudadanos comunes que recibieron un curso y quienes durante un mes se convierten en una especie de representación popular en la impartición de justicia. A un costado y otro de la sala lo esperarán las bancadas de abogados y fiscales; al fondo y presidiendo el recinto suele colocarse una bandera cubana. No hay una confirmación de quién será el abogado defensor. Versiones no confirmadas aseguraron que podría tratarse de Nuris Piñero, representante en la isla de la defensa de los cinco agentes cubanos encarcelados en Estados Unidos. El contratista ya pasó 15 meses en prisión en una fase de "instrucción" o sea mientras la policía investigó si se cometió o no delito y pese a los reclamos del gobierno de Estados Unidos y la familia para que se le pusiera cargos en concreto. El delito que enfrenta tiene fuertes implicaciones políticas: Washington no ocultó que el arresto era un punto de tensión en las relaciones y Cuba puso al contratista como ejemplo de las acciones estadounidenses contra el gobierno de la isla. Gómez señaló que la acusación de actos contra la soberanía del Estado es "difícil de verificar" pues "su propia esencia está sujeta a interpretación". En cuanto a la sanción pedida a Gross es leve si se la compara con la máxima prevista para este delito, la pena de muerte. En un video que circuló precisamente poco antes de que se anunciara el juicio --cuya veracidad no pudo ser confirmada, pero tampoco fue desmentido por las autoridades-- un experto del Ministerio del Interior pone al contratista en el banquillo de los acusados y dice que se trata de un "mercenario" financiado para "hacer subversión en Cuba". "Lo mismitico que en (Playa) Girón pero éste vino con otras armas, no desembarcó con un fusil en la mano, pero es la misma historia", indicó el experto cuyo nombre no se dio a conocer en la cinta. Tras el juicio y la sentencia --al tener más de 60 años puede obtener una rebaja-- Gross quedará a disposición de las autoridades. Pueden dejarlo purgar su pena en la isla --como sucedió con el financista Robert Vesco quien falleció en Cuba en 2007 de un cáncer--, amnistiarlo, conmutar su sentencia o sencillamente deportarlo. Fuente informador.com.mx

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