Cuba avanza hacia una sociedad de ancianos

Este artículo es de hace 9 años
La población cubana comenzará a decrecer en términos absolutos, lo que a mediano plazo generará un país con pocos niños y muchos ancianos, según han advertido varios demógrafos de la isla. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) de la isla anunció el sábado que la población cubana decreció ligeramente en 1.467 personas en 2010, con lo que reapareció la tendencia a disminuir tras una recuperación positiva registrada en 2009. Las cifras de la ONE señalan que la reducción es "un cambio en el signo del crecimiento, luego de que en 2009 la población tuvo un crecimiento positivo de 6.529 personas". La ONE indicó que al cierre del año pasado, la población cubana fue de 11 millones 241.161 habitantes. "La tasa anual de crecimiento fue de -0,1 por mil habitantes. La variable nacimientos incidió desfavorablemente en el hecho de que la población cubana volviera a decrecer como en el período 2006-2008", comentó la entidad. Agregó que ocurrieron 127.746 nacimientos, cifra menor en 2.290 a la registrada en 2009, y el decrecimiento poblacional se presentó en seis provincias y 86 municipios. Según expertos, la tendencia a la reducción de los nacimientos en Cuba se debe al aumento de la independencia social de las mujeres para decidir el embarazo, y a tensiones en torno a la escasez habitacional y poder adquisitivo, entre otros factores. De acuerdo con las proyecciones de especialistas, como la investigadora del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) de la Universidad de La Habana, María Elena Benítez, para 2025 en Cuba habrá menos niños y más personas de la tercera edad. "Se prevé una población que comenzará a decrecer en términos absolutos; es decir, se registrarán más fallecimientos que nacimientos, lo que se conoce como una tasa de crecimiento natural negativa", aseguró la también doctora en ciencias económicas. De los poco más de 11,2 millones de personas que residían en el país a finales del año 2010, casi dos millones tenían 60 años y más, los que, en términos relativos, representaban el 17 por ciento de la población total. Pero los demógrafos estiman que para 2025 uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60 años, es decir el 25 por ciento de la población estará integrada por ancianos, pues en la isla se nacerá menos y también se morirá menos, una característica de las sociedades más desarrolladas. Según Benítez, el vínculo entre la dinámica demográfica de un país y la familia es muy estrecho, aunque el fenómeno más visible sea el de la fecundidad que, junto a la nupcialidad, es el problema más determinante. Desde 1978, las parejas cubanas están teniendo una cantidad menor de hijos que los 2,1 alumbramientos promedio por mujer necesarios para garantizar que haya un reemplazo generacional. A partir de 1989, cuando el colapso del socialismo europeo hizo que Cuba perdiera el grueso del comercio internacional y comenzaran severas contracciones económicas, las consideraciones de las familias acerca de las dificultades cotidianas comenzaron a desempeñar también un papel de importancia en la regulación de los nacimientos. Los expertos aseguran que ha variado la composición de los hogares cubanos por el aumento de las cifras de divorcio, que han pasado de 0,41 por cada mil habitantes en 1955 hasta 3,1 en 2009, lo que ha hecho proliferar núcleos más pequeños en los que sólo está presente uno de los padres, generalmente la madre, con sus hijos a cargo. También el aumento de la esperanza de vida tiene reflejo en el tamaño de los hogares cubanos, donde cada vez hay más parejas ancianas que viven sin sus hijos por encontrarse en la etapa del ciclo vital que suele identificarse como de "nido vacío". Otro de los efectos del envejecimiento poblacional de la isla es el progresivo crecimiento que se registra en las tasas de viudez, lo cual conduce al aumento de hogares unipersonales. "Los retos de los años venideros conducen, inexorablemente, a un cambio en las necesidades y las obligaciones de los miembros de la familia en cuanto a los cuidados de la tercera edad", dijo Benítez, quien aseguró que eso presupone también cambios importantes en la dinámica familiar y, con ellos, la aparición de nuevas demandas sociales. En ese sentido, la experta puso como ejemplo la organización de una nueva coexistencia entre generaciones, una mayor demanda asistencial de personas que viven solas, el mantenimiento de pensiones más prolongadas y la necesidad de establecer roles nuevos y satisfactorios para las personas que envejecen dentro de los nuevos modelos de integración social. Fuente: China.org.cn

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