Cuba precavida, vale por dos

Este artículo es de hace 9 años
La respuesta a situaciones extremas de desastres originados por huracanes, intensas lluvias y sequías deviene objetivo principal del METEORO 2011. Este sábado se ejercitan los órganos de dirección y mando en los diferentes niveles, para puntualizar y adoptar las decisiones de acuerdo con los planes de reducción de desastres. También comprobarán la preparación de las fuerzas involucradas en la respuesta y los eventos sanitarios que pudieran desarrollarse. La agenda matutina del sábado la componen prácticas de salvamento y rescate en edificios altos, extinción de incendios en industrias y otras áreas. Los ejercicios servirán para entrenar a las diferentes categorías de la población sobre riesgos en la comunidad ya sea urbana o rural, además servirá para aprender las vías y formas para protegerse y salvaguardar sus propiedades. Por otro lado, se comprobará la eficacia de las info-comunicaciones durante los desastres, a través de la recolección, procesamiento y envío de información desde los puntos de dirección en las zonas de defensa, hasta el Centro de Dirección del Consejo de Defensa. Otra de las actividades será el adiestramiento de las fuerzas que participan en la respuesta y recuperación de los eventos, específicamente en el desmontaje de cubiertas de casas de cultivo, estructuras de molinos de viento y maquinarias de riego, protección de los alimentos, equipos y producciones, entre otras acciones. Los cubanos realizan este tipo de ejercicios desde hace 25 años con el propósito de enfrentar mejor los peligros de los organismos ciclónicos, incluidos tormentas tropicales y huracanes. Después, en la década de los noventa ampliaron el espectro para contrarrestar daños de intensas lluvias y otros fenómenos naturales, sanitarios, tecnológicos o su combinación. La temporada ciclónica en Cuba comienza el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre. Los habitantes de la isla elevan los conocimientos sobre temas tan sensibles como la protección de las vidas humanas, salvaguardar los recursos y lograr una mayor preparación ante la ocurrencia de desastres naturales. Desde los tiempos de calma los cubanos debemos conocer cómo actuar ante la ocurrencia de un derrame químico, cómo evacuar personas y bienes desde un edificio alto y las medidas de seguridad ante la existencia de cables eléctricos en el suelo, entre otras. Fuente: Cubahora

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