Pilar de los éxitos de Cuba ante desastres

Este artículo es de hace 9 años
La región oriental de Cuba se halla en el borde de uno de los cinturones geográficos de mayor inestabilidad geológica, que va desde Centroamérica, y por el sur de Europa (Los Alpes) y Asia (Himalaya). El peligro sísmico es latente, y de hecho en las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo son frecuentes los temblores de tierra. Así los habitantes de la provincia de Ciego de Ávila, un poco más al centro de Cuba, ensayan de vez en cuando las decisiones a adoptar en casos de terremotos y tsunamis. Lázaro Santos Valzán, presidente de la Asamblea del Poder Popular en el municipio de Venezuela, nos ha detallado varias líneas de comunicación que tienen disponibles para avisar a los pobladores del pequeño puerto pesquero de Júcaro, ubicado en la costa sur, en caso de ocurrencia de terremoto y tsunamis en el Mar Caribe. Cuba dispone de un Sistema de Alerta Temprana (SAT), dirigida a todo tipo de fenómeno causante de desastres. Baluarte esencial de los éxitos cubanos frente a eventos extremos, en tanto forma parte del Sistema de Defensa Civil y constituye un proceso integral de vigilancia y monitoreo de variables naturales, tecnológicas y sanitarias que pueden constituir un peligro. El SAT tiene como fin detectar los riesgos para la población y la economía, informar rápidamente a las autoridades correspondientes, las cuales evalúan la toma de decisiones más adecuadas y que se transmiten con el empleo de los medios de comunicación y otros canales al resto de los órganos de dirección y a la ciudadanía. Es un mecanismo único de alerta a órganos y organismos estatales, entidades y organizaciones de masas y sociales, y a la población en general, que permite reconocer las autoridades, la competencia y roles de los participantes dentro del sistema y logra la comunidad de intereses en la ejecución de políticas, estrategias y medidas de Defensa Civil. A propósito, este miércoles primero de junio inició la temporada ciclónica en el área geográfica del Atlántico-Caribe, momento en el que el SAT eleva el nivel de interacción con el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología y el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, en un permanente intercambio y análisis de la información que permite establecer las disposiciones y fases correspondientes, e informar y orientar a los órganos de dirección a todos los niveles y a la población en general. Ante inundaciones por lluvias, el SAT es de carácter territorial e involucra a estructuras de Gobierno y organizaciones de las comunidades, con sistemas sencillos de monitoreo de llenado de los ríos y presas, lo que favorece una evaluación constante y determinar cuándo adoptar medidas, y cómo evacuar al pueblo. Para situaciones de sequía, en el Centro del Clima del Instituto de Meteorología se emiten avisos y pronósticos que facilitan conocer el posible comportamiento del clima en plazos de tiempos futuros, a partir de los cuales se realizan evaluaciones para determinar las medidas necesarias para atenuar los efectos de aquel flagelo. En caso de incendios rurales, el SAT se implementa sobre todo a nivel territorial, con pronósticos a partir de determinadas variables climatológicas que posibilitan estimar los sectores o áreas de riesgo. Frente a enfermedades exóticas o endémicas, existe un eficaz sistema de vigilancia epidemiológica, como parte de un Sistema de Salud de amplia base comunitaria en el médico y la enfermera de familia, policlínicos y hospitales generales y especializados, o en instituciones de referencia. Ello facilita realizar un monitoreo local y analizar las tendencias regionales y mundiales de epidemias que pudieran afectar al país. De forma similar, se tienen los sistemas de vigilancia de enfermedades en animales y cultivos, y sobre plagas. Fuente: Invasor.cu

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