¡Zapata vive!», grita el exilio cubano al acoger sus cenizas

Este artículo es de hace 9 años
La madre del disidente muerto durante una huelga de hambre llega a Miami con los restos de su hijo para iniciar una nueva vida como refugiada polítiLas cenizas de Orlando Zapata, muerto en febrero de 2010 tras 85 días de huelga de hambre, ya están en Miami. Su madre, Reina Tamayo, que comenzó ayer su nueva vida como refugiada política en EE UU, las trasladó desde la isla envueltas en la enseña nacional. «Esta madre, esta familia va a continuar su lucha para que los (hermanos Fidel y Raúl) Castro abandonen el poder y por la libertad y la democracia para todos los cubanos», declaró Tamayo al llegar al aeropuerto, donde fue recibida al grito de «¡Zapata vive!». En octubre, el Gobierno cubano ofreció a la mujer, de 62 años, exiliarse. Ella lo condicionó a la entrega de los restos de su hijo y a viajar con doce familiares. Tras la aprobación de La Habana, la exhumación del cadáver de Zapata se concretó el martes en el cementerio de Banes (Holguín) al oriente de la isla. Tras un viaje por carretera hasta la capital, los restos fueron incinerados y entregados en una urna a su madre. El jueves, la familia del disidente fallecido realizó el último trámite en la oficina de Intereses estadounidense en La Habana. Frente a la representación diplomática, Tamayo afirmó que su exilio era el fin del «calvario» vivido tras la muerte de su hijo -considerado un mártir por la oposición- a consecuencia de los «ataques y el hostigamiento» del régimen. Con el visado de refugiados políticos, los Zapata volaron a Florida esa misma tarde. En Miami, donde esperan asentarse, fueron recibidos por diversos representantes del exilio anticastrista y la ONG Comité Internacional de Rescate, que les preparó alojamiento, alimentos, ropa y les buscó trabajo. Condena internacional Zapata era un albañil de 42 años encarcelado por delitos comunes que se sumó a la oposición y reclamaba el estatus de preso de conciencia y mejores condiciones en reclusión, que según las autoridades cubanas consistían en televisión, teléfono y cocina en su celda. Tras su muerte, se desató una ola de condenas por todo el mundo. Unos quince días después de su fallecimiento, el Gobierno cubano informó acerca de los numerosos cuidados médicos que recibió Zapata, pero también de su largo historial criminal. Como protesta, el premio Sajarov 2010 y también disidente, Guillermo Fariñas, inició una huelga de hambre de más de cuatro meses que enardeció aún más los ánimos. El presidente Castro lamentó la muerte de Zapata pero denunció la «feroz campaña mediática» encabezada por EE UU. El Gobierno comunista considera a todos los opositores «mercenarios» pagados por Washington para desestabilizar el sistema. El acuerdo de La Habana, la Iglesia católica y el Ejecutivo español para excarcelar a presos políticos disolvió la crisis. Desde julio de 2010, 126 opositores han quedado en libertad y de ellos 114 se exiliaron en España. Fuente: El Correo.com

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