El San Juan Camagüeyano

Este artículo es de hace 9 años
La celebración del San Juan Camagüeyano, marcado por el rescate de tradiciones, incluye los paseos con carrozas, comparsas y congas, en Camagüey el 25 de junio de 2011. Uno de los festejos más antiguos y esperados en el territorio agramontino lo constituye, sin dudas, el San Juan Camagüeyano, celebración que data del siglo XVIII como herencia de la cultura occidental imperante en la Isla en época de la colonia. Aunque en su origen estuvo relacionado con la ceremonia religiosa del Corpus Christi, hoy día su esencia es eminentemente profana. Por una razón u otra, el jolgorio sufrió variaciones en fechas, periodicidad e intereses, pero en estos momentos está muy arraigado en el pueblo, y gracias a la persistencia de sus moradores es la única festividad de su tipo que perdura, y desde 1998, cuenta con un intervalo propio para sus carnavales. En tal sentido se realizan los preparativos para del 24 al 29 de junio acoger y disfrutar de su fiesta distintiva, que paraliza la ciudad y la colma de actividades pintorescas. Lo que antaño marcaba el comienzo de la parranda era la Lectura del Bando, costumbre que aún se mantiene con el fin de orientar el reglamento, donde se establecen las bases del orden y el comportamiento. En la actualidad, de San Juan a San Pedro transcurre en Camagüey en un ambiente de total alborozo cultural expresado a través de la asunción de todas las manifestaciones artísticas. Privativas resultan las comparsas, congas y carrozas que adornan la ciudad en entretenidos recorridos que atraen la atención de quienes no escapan a tradiciones como los disfraces, el ajiaco y la quema de un muñeco en nombre de San Pedro, para dar por concluido el festejo. Es así que en el sexto mes del año, la ciudad de los tinajones se engalana para recibirlo por todo lo alto, y en un esfuerzo por la excelencia, en él se acoplan empresas e instituciones provinciales que garantizan recursos, variedad y confort. Además, la cita convoca cada año a agrupaciones musicales, conocidas o no, pero siempre reconocidas por el gusto popular. El San Juan Camagüeyano termina con una ceremonia que arrastra e hipnotiza a las masas. Se inicia un paseo colmado de congas y se procede al “entierro de San Pedro”, tradición consistente en la quema de un muñeco alegórico al santoral. El acto es secundado por un mar de pueblo, que aunque esté bañado por un sol intenso, espera que de repente el cielo se nuble y rompa a llover -mágicamente así sucede- acontecimiento que atribuyen al funeral y que según la costumbre augura prosperidad. Fuente: CubaDebate

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