Comienza el verano con “La noche de los libros"

Esta noticia es de hace 9 años
No siempre la noche empieza al mediodía ni el verano el primer día de julio. En Cuba, sí. Sin esperar que amaine el calor de la tarde, miles de cubanos, en su mayoría amantes de la lectura, invaden plazas y parques en “La noche de los libros”, una auténtica fiesta con la que lectores y escritores reciben el verano entre coloridos stands, mesas y anaqueles. “Es una magnífica oportunidad para hacer llegar el patrimonio intelectual a los jóvenes y al pueblo”, dice la vicepresidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL), Aida Bahr, al definir el evento que se ha convertido en una tradición a pesar de sus cortos cinco años de vida. Miles de habaneros invadieron después del mediodía del viernes la céntrica calle 23 para dejarse seducir por la oferta bibliográfica, pero también para participar en las tertulias, presentaciones de libros y conciertos programados para la jornada que abre oficialmente la temporada estival. “Para nosotros no es una noche de libros, es toda una temporada de libros”, dice Micael, el encargado de “En un lugar de la rampa”, una “librería de verano”, ubicada, como no podía ser de otra manera, en el Parque Quijote. Una larga fila espera paciente su turno para entrar a la librería, bajo toldos candentes, y adquirir alguno de los libros de su amplia oferta. “Es un gran éxito”, dice la cajera ubicada en la puerta de salida. “Estamos vendiendo mucha literatura infantil, literatura cubana y novelas policíacas”, resume. A pocos metros, decenas de personas rodean a los tertulianos de la noche, varios poetas encabezados por Rafael Díaz. “Todo envejece y lenguaje también envejece”, dice al argumentar su empeño en la búsqueda de nuevas formas poéticas que materializó en “La inversión de los confines”. Lina de Feria, también poeta, toma la palabra en la tertulia, una charla precedida por un concierto de “Los Vanvancitos”, y acota: “El poeta debe ser un hombre formado en todas las artes”. Como Rafael Díaz. Otras decenas de personas, en su mayoría jóvenes, escuchan y aplauden a los trovadores que cantan en el portal de la Federación Estudiantil Universitaria, mientras Mario Martínez Sobrino, poeta de la “generación del 50″, conduce la tertulia sobre “aguas varias” en el tradicional Café G de la calle 23 y G. La Casa de las Américas presenta “El cristal entre la luz”, del panameño Manuel Orestes Niego, ganador del Premio de Poesía José Lezama Lima 2010; la editora Iris Cano comenta “Crónicas de muertes dudosas”, del argentino Bruno Di Benedetto, ganador del Premio Casa del año 2010, y Aurelio Alonso, subdirector de la revista Casa, diserta sobre la obra el poeta salvadoreño Roque Dalton. En el espacio cultural “Pabellón Cuba”, donde se inaugura simultáneamente una feria de arte y artesanía, la Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficas (ICAIC) ofrecen sus últimas novedades, incluidas varias novelas de autores latinoamericanos de la colección “ALBA”. Otro stand anuncia con un gran letrero: “Libros raros y de uso”. Los “libros de viejo” son los que más abundan, desde las primorosas ediciones de la literatura universal de la Editorial Huracán, hasta todos los clásicos de la literatura revolucionaria, con autores como Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, con obras y recopilaciones en todos los tipos y formatos. Fuente: CubaDebate

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