Entrevista al cineasta cubano Ian Padrón

Este artículo es de hace 9 años
Entrevista al cineasta cubano Ian Padrón, quien estrena su primer largometraje de ficción, Habanastation: «La sociedad cubana debe reconocerse a sí misma en su diversidad y sus problemáticas reales» Luego de una exitosa carrera como documentalista, el joven cineasta Ian Padrón, filmó su primer largometraje de ficción, Habanastation, apto para todas las edades y protagonizado por niños de la compañía de teatro infantil La Colmenita. La historia aborda un pasaje de la vida de dos niños que estudian en la misma aula de una escuela de La Habana y pasan juntos un 1ro de Mayo. La trama se sustenta en los infantes acompañados por consagradas figuras de la escena cubana como Luis Alberto García, Blanca Rosa Blanco, Claudia Alvariño, Miriam Socarrás, René de La Cruz Ortíz, Omar Franco, Pedro Fernández, Herón Vega, Rigoberto Ferrera y Raúl Pomares. Con dirección de fotografía de Alejandro Pérez, edición de José Lemuel, música de René Baños y producción de Noel Álvarez. El guión es del realizador con la colaboración de Felipe Espinet. ¿Cómo surge la idea del argumento y luego del guión? En el año 2000, en una convocatoria del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos) para hacer tres cortometrajes que se unieran formando uno largo, presenté esta historia, pero no salió elegida. De dicha convocatoria salió Tres veces dos. Años después la productora Vilma Montesinos, del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), me convocó para que Habanastation fuese la primera producción audiovisual de La Colmenita. Entonces llamé al guionista Felipe Espinet y aquí estamos. ¿En qué se inspiró fundamentalmente? Tuve un amigo en mi infancia que vivía en un barrio del Vedado llamado La Timba. Sus vivencias eran muy distintas a las mías, pues yo vivía en un distrito más cuidado y menos ruidoso. Me inspiré en su vida para crear esta historia. ¿Cuánto hay de autobiográfico en el filme? Mi padre es un artista reconocido y viajaba mucho. Siempre quise tener un Atari o un Playstation y nunca lo tuve. En la escuela todos parecíamos iguales por el uniforme, pero éramos muy distintos. Siempre he sentido que hay muchas Cuba dentro de Cuba. ¿Qué fundamentales diferencias establece entre este filme y sus anteriores entregas? Esta es mi ópera prima en largometraje de ficción. Estoy feliz de haber llegado al final. No hay diferencias básicas con los trabajos que hice antes. Siempre trabajo para el público cubano, para emocionarlo y hacerlo reír. ¿Qué prefiere realizar, documentales o filmes de ficción? Ambos campos son muy difíciles, pero mucho más complicado es lograr un buen documental largometraje. Una ficción depende 60 por ciento del guión y si este está bien trabajado, la aventura es dura, pero divertida. Viva Cuba y La edad de la peseta funcionan como antecedentes del cine protagonizado por niños en Cuba. ¿Qué principales diferencias establece entre Habanastation y aquellos filmes? Como te dije, escribí mi historia antes de que estas películas se hicieran. Cuando las vi, me hizo feliz darme cuenta que lo que yo quería hacer no estaba tan lejano a lo que sentían otros realizadores de vanguardia como Pavel y Cremata. Ahora es nuestro momento, no seremos los primeros ni los últimos en incluir a los niños como protagonistas de un filme cubano. ¿Por qué la tituló de esa forma? ¿Cuánto hay del título en el filme y viceversa? Se iba llamar originalmente “Pleiesteichon”. Así pronunciamos los cubanos la palabra “playstation”. Esa marca no quiso que pusiéramos su nombre a la película y lo cambiamos a este que incluye a La Habana. Y viene muy bien con el slogan del filme: “Una misma Cuba, dos Habanas distintas”. ¿Cómo fue la selección del elenco y del resto del equipo? Como diríamos en buen cubano, fue «un jamón». A Ernesto Escalona y Andy Fornaris los encontré relativamente fácil. Y al tener a mis dos actores protagónicos, el resto fue llamar a actores consagrados y con los cuales siempre había querido trabajar: Luis Alberto García, Blanca Rosa Blanco, Raúl Pomares, Evert Álvarez, Miriam Socarrás y Omar Franco. Traje también a Rigoberto Ferrera y Herón Vega, con quienes trabajé en el 2000 en mi corto Motos. También me di el lujo de estrenar para el cine a la joven actriz Claudia Alvariño. Creo que tengo un casting fuera de liga. Dirigir niños, aunque estos sean actores, es todo un desafío. ¿Cómo valoraría esta experiencia? Si los actores-niños fueran como Andy y Ernesto, muchas más películas con temática infantil se realizarían en Cuba. Ellos fueron rigurosos en prepararse para sus papeles y tenían tanta verdad como los actores profesionales. Mi experiencia con ellos fue maravillosa. Aprovecho para darles gracias por darles vida a personajes que estaban solo en un papel o en mi mente. ¿Cuáles fueron, además del anterior, los mayores retos asumidos durante esta realización? Presupuesto 100 por ciento cubano sin coproducción extranjera. Filmar en nuestro verano. Las inseguridades propias de la primera vez. Hay tres piezas clave del staff que me ayudaron mucho: Hoari Chiang, director asistente; Javier Figueroa, el sonidista, y Alejandro Pérez que hizo la fotografía. Fuimos unos mosqueteros que sintonizamos todo el tiempo. Uno para todos y todos para Habanastation. ¿Qué destacaría fundamentalmente del filme? Es una historia muy simple, muy cubana y muy actual. Como producción, es un gran esfuerzo de La Casa Productora ICRT, el ICAIC y La Colmenita. Ellos están creando espacios para hacer audiovisuales dirigidos a niños y adolescentes. ¿Cuál considera que sea la tesis fundamental de la película? Tenemos que pensar en la Cuba de los próximos años, donde los niños de hoy serán los protagonistas inevitables. Mi tesis es que la sociedad cubana debe reconocerse a sí misma en su diversidad y sus problemáticas reales. El igualitarismo no conduce a ningún lugar interesante. ¿Qué aspira a comunicar esencialmente con Habanastation? Sinceramente me conformo con llenar los cines y las salas de video. Con emocionar al público que asista a verla. Mi premio mayor será sentirme como cuando era un niño y veía la obra de mi padre Juan Padrón en los cines y todo el mundo se la pasaba bien con sus películas. De él he heredado el respeto hacia el público y su rigor a la hora de contar una historia. ¿Cómo espera que sea recibido, en especial por el público más joven a quien también está dirigido el filme? Todos los que la han visto y hemos trabajado en ella, tenemos muchas expectativas de llenar los cines de nuevo. Pero a veces pienso en el verano, con las salas que tienen el aire acondicionado roto, en si la gente va a coger una guagua para ir hasta el cine, etc. Nunca se sabe. Pero ahí está Habanastation, lista para todos los retos que vengan. Fuente: La Ventana

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