Asentamientos costeros: Previsores frente al cambio climático

Esta noticia es de hace 9 años
Las investigaciones desarrolladas en el Macroproyecto sobre peligros y vulnerabilidad costera para los años 2050 y 2100, en el cual participan especialistas de 16 instituciones científicas y organismos, determinaron que el ascenso del nivel medio del mar es la principal amenaza del cambio climático en la zona costera de Cuba. Según los modelos aplicados por especialistas del Instituto de Meteorología, ese indicador aumentaría en 27 y 85 centímetros, respectivamente, en los plazos de fechas mencionados, mientras los estimados de los oceanólogos apuntan a valores máximos de 31,14 y de 84,92 cm, para los propios periodos de tiempo. Tomando en cuenta tales proyecciones se estimó que en el 2050 quedaría sumergida una superficie de 2 550 kilómetros cuadrados, equivalente al 2,32 por ciento de la totalidad del territorio nacional, cifra que llegaría a los 5 994 en el 2100. Determinar el área inundada de manera permanente requirió del empleo de avanzadas tecnologías digitales, incluido el análisis y procesamiento de una base de datos referida a las profundidades marinas cercanas a la costa. Sin embargo, a plazos más cercanos la sobrelevación del nivel del mar y el oleaje causados por huracanes intensos es el principal peligro del cambio climático en el archipiélago cubano, por los severos daños que tales fenómenos ocasionan en las viviendas, instalaciones económicas, de salud, educacionales, viales y otros objetivos, situados en zonas bajas y muy bajas sobre o próximas al litoral. APORTES DE UNA INVESTIGACIÓN Para valorar en toda su dimensión lo expresado anteriormente, especialistas del Instituto de Planificación Física (IPF), y de las direcciones provinciales y municipales de ese organismo, ejecutaron las primeras etapas del proyecto Evaluación del impacto y la vulnerabilidad de los asentamientos costeros por efectos del cambio climático y eventos meteorológicos extremos para los años 2050 y 2100, como parte del Macroproyecto mencionado. El máster en Ciencias Geográficas Carlos M. Rodríguez Otero, uno de los autores principales de ese trabajo, explicó a Granma que de acuerdo con los estudios realizados, de no tomarse las medidas de adaptación requeridas, en el 2050 un total de 122 de esos lugares tendrían afectaciones totales o parciales por el ascenso del nivel medio del mar, de los cuales quince desaparecerán completamente para ese año, y otros seis lo harán medio siglo después. La relación incluye a zonas de playas localizadas en las provincias de Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, y Las Tunas. Asimismo suman 577 las comunidades costeras expuestas a sufrir inundaciones temporales de diferentes magnitudes para el año 2100, asociadas al azote directo o indirecto de huracanes de gran intensidad, debido a la magnitud de la surgencia o marea de tormenta que suelen ocasionar. Según indicó Rodríguez Otero, del departamento de Investigaciones del IPF, se consideran asentamientos costeros aquellos ubicados en la franja contigua a la línea de costa, donde tiene lugar la máxima interacción entre la tierra y el mar, como son las inundaciones del litoral provocadas por eventos meteorológicos severos, y las originadas por la elevación del nivel medio del mar. La zona más expuesta es la situada hasta un metro de altura sobre el nivel del mar, y a una distancia de 1 000 metros hacia tierra adentro, tras la línea de costa, sentenció el especialista, quien desde principios de la década de los noventa del pasado siglo vinculó su perfil profesional a las investigaciones referidas al tema del cambio climático y su relación con el patrimonio asentado en las cercanías del litoral. A partir de los conocimientos acumulados en los últimos años y mediante el empleo de modelos matemáticos avanzados, desarrollamos una amplia base de datos, que permitió elaborar diferentes mapas sobre los probables efectos permanentes o temporales del cambio climático, y de la surgencia y el oleaje ocasionados por huracanes muy fuertes. También evaluamos los niveles de riesgos existentes para cada territorio en específico, señaló. "Hoy conocemos cada lugar que será perjudicado, la magnitud de los posibles daños en las viviendas y demás obras, hasta dónde llegará el mar, entre otras valiosas informaciones, que colocan a Cuba en una posición privilegiada para disminuir las vulnerabilidades de los asentamientos costeros amenazados". Tal propósito demanda el diseño y establecimiento de políticas y acciones que contribuyan a lograr la adaptación requerida en los sitios de peligro, minimicen el riesgo, y garanticen la protección de la población residente, así como de las actividades económicas y sociales. Lo anterior pasa por restablecer el orden y la disciplina en el cumplimiento de las regulaciones territoriales emanadas del sistema de planificación física, a fin de evitar la ejecución de nuevas inversiones en zonas altamente amenazadas, y la particular atención a las obras de ingeniería previstas con el propósito de reducir los riesgos en aquellas localizadas en la costa, lo cual demanda la activa participación de las comunidades y otros actores. Para el máster en Ciencias Carlos Rodríguez resulta paradójico que, por ejemplo, mientras el país llevó a cabo la relocalización de las áreas más expuestas al embate del mar en Santa Cruz del Sur, Camagüey, y Guayabal, Las Tunas, durante los trabajos investigativos pudo observarse la desafortunada reconstrucción de otros asentamientos que fueron devastados por los huracanes del 2008, los cuales estarían de nuevo en peligro de ser destruidos ante la ocurrencia de organismos ciclónicos tropicales de similar o mayor intensidad. Así sucede, por ejemplo, en Playa Los Pinos, en el norte de la propia provincia de Las Tunas, enfatizó. Es oportuno decir que en las provincias se trabaja en la identificación de las medidas para atenuar la magnitud de los impactos previstos en las localidades costeras amenazadas. Urge entonces incorporar con carácter obligatorio la planificación, gestión y control de los planes territoriales, en el tema de la adaptación al cambio climático y la disminución de los puntos débiles detectados y exigir por su cumplimiento. Sería erróneo no trabajar desde ahora en esa dirección.   Fuente: Cuba.cu

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