Sábado, 15 Octubre, 2011 - 14:36
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Este artículo es de hace 14 años
La opositora de 63 años estaba siendo tratada en el hospital Calixto
García de La Habana desde el pasado 7 de octubre a causa de un agresivo
virus que se alojó en su pulmón y que obligó a los médicos a ingresarla
en la sala en cuidados intensivos.
Según fuentes familiares, las pruebas realizadas por el Instituto
Pedro Kuri, especializado en enfermedades tropicales determinaron que
Pollán contrajo el Virus Respiratorio Sincitial y su situación se
complicó al contraer también dengue.
Otra de las fundadoras de las Damas de Blanco,
Berta Soler, declaró que el comportamiento de los médicos del gobierno
con la opositora y sus familiares fue correcto y agregó que ellos
"están cumpliendo con su juramento de salvar al paciente, sin que
importe la ideología".
Las más activistas
Laura Pollán era la esposa del economista Héctor
Maseda, uno de los 75 disidentes presos en el 2003. Junto con otras
esposas de disidentes presos crearon una organización para luchar por su
libertad, la cual se produjo el pasado año.
Durante siete años sus paseos dominicales por la
Quinta Avenida de Miramar en La Habana fueron las únicas expresiones
opositoras que hubo en la isla. Los adeptos al gobierno, en su mayoría
mujeres, intentaron decenas de contramanifestaciones sin mayor éxito.
El pasado año la Iglesia Católica intervino a su
favor, el gobierno autorizó sus protestas e inició una negociación con
el clero y el gobierno español que culminó con la liberación de todos
los presos de conciencia de Cuba, incluyendo al esposo de Laura.
Sin embargo, las Damas de Blanco continuaron sus
actividades de protesta, convirtiéndose de alguna forma en otro
movimiento disidente con un carácter más político que el que habían
tenido durante sus primeros años de actividad.
Un escollo más
Tras la liberación de los disidentes presos la
actitud de las autoridades ante las Damas de Blanco se tornó más dura y
en varias ocasiones cientos de jóvenes les impidieron salir de sus
casas para realizar nuevas manifestaciones públicas.
Incluso la Iglesia Católica tomó distancia en la medida en que la
razón humanitaria que las movía en un inicio, la excarcelación de los
disidentes, adquirió un matiz mucho más político y por ende más difícil
de defender para la institución religiosa.
De todas formas, sus actividades públicas
continuaron e intentan mantenerse en la calle, algo que prácticamente
ningún grupo disidente ha logrado en los últimos 10 años. Sin lugar a
dudas ese activismo es lo que más destaca a las Damas de Blanco.
La falta de Laura Pollán se hará sentir en el
movimiento, que además de enfrentar una mayor represión de los
partidarios del gobierno, tienen la competencia de nuevos grupos
disidentes formados por algunos de los presos recientemente liberados.
Fuente: BBC Mundo.
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