La Primavera Árabe y las reformas impulsan el turismo en Cuba

Este artículo es de hace 8 años
La Primavera Árabe, los cambios en la política estadounidense respecto a Cuba y las reformas económicas internas están llevando a la industria turística de la isla a una de sus mejores temporadas y a reforzar su capacidad para atender la demanda. Los hoteles están repletos y la Habana Vieja, centro histórico de la capital, se ve llena de turistas de todo el mundo tomando el sol del invierno en los cafés al aire libre y caminando por las estrechas calles de la zona colonial. A lo largo del Malecón, la conocida avenida marítima de La Habana, pueden observarse 25 autobuses en fila esperando a los turistas para trasladarlos a sus próximos destinos. En la Bodeguita del Medio, un restaurante donde el escritor Ernest Hemingway disfrutaba de los mojitos, los turistas que desean emularlo esperan en las calles de piedra a que otros salgan para acceder al atestado bar. "Estamos a plena capacidad en los resort de playa, en La Habana están totalmente llenos. En el interior del país no se puede encontrar habitación, en ninguna parte", dijo el gerente de una empresa hotelera extranjera. Cuba cerró su mejor año para el turismo con la llegada al país de 2,7 millones de visitantes en 2011 y es casi seguro que superará esa cifra en 2012, dijeron los expertos en turismo. "Creo que 2012 será un año muy bueno, y veo las dificultades reales en la forma de organizar y gestionar todo esto en 2013 y 2014", dijo el jefe de una oficina perteneciente a una agencia de viajes europeas en La Habana. El turismo es una de las principales fuentes de ingresos del país caribeño, y en 2011 generó alrededor de 2.300 millones de dólares. Los expertos en turismo aseguraron que hay un crecimiento continuo en el número de visitantes de Canadá, el mayor mercado para Cuba, así como de Rusia y Argentina. Esta temporada de invierno ha visto un resurgimiento de los visitantes de algunos países de Europa, tras una caída en los últimos años. Muchos europeos que solían viajar a África del Norte de vacaciones buscan otros sitios ante la preocupación por la seguridad generada el año pasado por los levantamientos contra los gobiernos de esa región, conocidos como la Primavera Árabe. La estabilidad política y la ausencia de delitos son tan atractivos para los visitantes como las hermosas playas de la isla. "Especialmente en el mercado alemán, si hay una crisis en algún lugar, de inmediato dejan de ir. Cuba es considerada como segura", dijo el jefe de una agencia de viajes. "Usted quiere más seguridad que en La Habana. Estimo que desde Francia, sólo el turismo hacia Cuba es un 20 por ciento mayor en gran parte debido a los acontecimientos en el norte de África", agregó. ESTADOUNIDENSES EN LA HABANA Los cubano-estadounidenses han inundado Cuba desde que el presidente Barack Obama levantó las restricciones a los viajes en 2009 para que pudieran trasladarse a su tierra natal. Cuba no ha publicado las cifras anuales de turistas por nacionalidad para 2011, pero extraoficialmente se calcula que 375.000 cubano-estadounidenses visitaron la isla en 2010. En su mayor parte se quedan con familiares y no se alojan en hoteles, pero sí emplean un gran número de vehículos de alquiler. "Estoy teniendo enormes dificultades para encontrar alojamiento para mis clientes. Son los estadounidenses que están recibiendo todas las buenas habitaciones", se quejó el propietario de una agencia de viajes en Cuba. En los alrededores de La Habana se ha vuelto más común ver estadounidenses en las calles y en los restaurantes, aunque están algo aislados de otros turistas debido a que el nuevo reglamento de su país dice que llegan como parte de programas de educación y con un propósito no recreativo. Buscando el conocido como intercambio "pueblo a pueblo", los estadounidenses visitan museos, escuelas, hospitales y plantaciones de tabaco con tiempo limitado para pasear. Cuba dijo que, sin contar a los cubano-estadounidenses, 63.046 estadounidenses visitaron la isla en 2010. En 2009 la cantidad fue de 52.455 turistas. "Pienso que los grupos estadounidenses están empezando a venir (a Cuba)", dijo Tom Popper, director de la compañía de viajes estadounidense Cuba Insight, al destacar que la demanda ha sido fuerte y que su grupo ha confirmado o inscrito a 2.200 personas para viajar. Para los estadounidenses, la atracción por Cuba se debe en parte a que ha sido el fruto prohibido durante muchos años, sostuvo. Pero para ellos y otros visitantes, el plan de reformas emprendido por el presidente Raúl Castro es una tarjeta de crédito, dijeron los expertos. REFORMAS ECONÓMICAS Con los cambios, Cuba se está alejando de la economía de estilo soviético para dar cabida al fomento de la iniciativa privada con un menor papel del Estado. Más de 350.000 cubanos trabajan ahora en el sector privado y se multiplican los pequeños restaurantes privados, mientras que ya se pueden comprar coches y casas sin ninguna limitación. "Muchas personas llegan a Cuba porque quieren ver cómo ha sido y es ver los coches antiguos y otras cosas curiosas que leen en los periódicos sobre los cambios en la isla", dijo el director de una agencia de viajes europea. En el Museo de la Revolución, que una vez fue la sede del Palacio Presidencial de Cuba, los turistas observan el yate Granma, en el cual el ex presidente Fidel Castro y los rebeldes iniciaron en México la revolución en 1956. "Mi familia pensó que Fidel Castro era una maravilla y apoyó a la revolución. Ahora quería ver el país antes de que cambie", dijo el argentino Abel Cutiño mientras miraba el barco, ahora expuesto. Para los integrantes de la industria de los viajes, el éxito de Cuba es tanto una bendición como una maldición. Las ventas y los beneficios son buenos, pero la demanda se está centrando en la necesidad de ampliar y mejorar la infraestructura turística, especialmente en las ciudades. Cuba ha invertido mucho en la construcción de hoteles de playa, pero en La Habana y otros destinos turísticos populares, como Cienfuegos y Trinidad, se necesitan muchas habitaciones más, sobre todo de buena calidad. Cuba dice que tiene 52.000 habitaciones de hotel, de los cuales el 65 por ciento se supone que son de cuatro o cinco estrellas. "Necesitamos más hoteles y necesitamos más hoteles de cuatro estrellas", dijo el director de la agencia de viajes, que estima que La Habana sólo necesita 2.000 habitaciones adicionales. Fuente: Reuters

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