Investigan a cubano-mexicano por actividades que reflejan el descontrol, la negligencia y la inoperancia de algunos dirigentes

Esta noticia es de hace 8 años
Interesado quizás en la ubicación privilegiada que dio el nombre de Vista Hermosa a una de las fincas situadas en las afueras de la provincia de Matanzas, un cubano —residente en México— decidió, desde el 2008, sacarle provecho al lugar y explotar todas sus potencialidades. Para eso no escatimó en la obtención de recursos, robados en su mayoría al Estado cubano. Con ellos construyó un terraplén, una caballeriza, una vaquería... y aunque la envergadura de las inversiones reflejaba a las claras lo turbio de sus manejos, hasta mediados del 2011 el sujeto obró de espaldas a la ley sin que alguien percibiera alguna ilegalidad. Cinco trabajadores corruptos de la Empresa Eléctrica de Matanzas sembraron los postes e hicieron las conexiones eléctricas. Tras ser detenido por la Policía el conductor de una rastra que transportaba ganado mayor —procedente de la finca— hacia una dependencia de la Empresa Integral Matanzas, donde se decidiría su destino, comenzó el proceso contra este individuo, en el cual aún se investigan varias de las transgresiones cometidas. De cualquier forma, hasta el momento de la detención, incluido el modo "casual" en que fue descubierto, sobrecoge la vulnerabilidad de los mecanismos de control. Resulta cuestionable que ningún funcionario de la Agricultura haya indagado sobre el desempeño de una finca que, a nombre de una mujer y sin tener trabajadores contratados, resurgió como una próspera vaquería, capaz de entregar en días alternos entre 70 y 80 litros de leche a la Empresa de Productos Lácteos de Matanzas. A juzgar por los hechos, sobran análisis en torno al trabajo de los directivos a todas las instancias, desde la Cooperativa de Crédito y Servicios 17 de Mayo, a la cual se subordina la finca, hasta el nivel provincial. Nadie puede dirigir detrás de un buró, confiando a ciegas en la información que otros ofrecen. Estar ajeno o pasivo, mientras otros lucran, lacera tanto como los delitos mismos. También aflora un cúmulo de interrogantes sobre el seguimiento que ofrece la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños a sus afiliados allí. ¿Acaso la "dueña" no participaba en las asambleas de la Cooperativa? ¿Alguien inquirió por el despegue productivo de Vista Hermosa? Probablemente lo asociaron al volumen de insumos y a la frecuencia con que la Empresa Integral se los suministraba. De hecho fueron ocupados en el almacén nueve sacos de pienso norgol, 32 con distintos tipos de alimentos, 44 sacos de sal granulada y 20 de urea, entre otros. También esta entidad le proporcionó —refiere el encartado— las máquinas forrajeras y hasta un sistema de riego para el desarrollo de la actividad agropecuaria. Justo aquí emergen, en un gran amasijo, demasiadas incongruencias. Teniendo en cuenta las millonarias sumas que el país invierte en estos recursos, preocupa que dicho organismo pueda entregarlos a conveniencia sin verificar después su correcto uso. José Miguel Rodríguez, delegado de la Agricultura en la provincia, alega que la finca fue objeto de dos inspecciones, aunque reconoce la superficialidad de las mismas. Apenas un calificativo para describir la negligencia de quienes deben evitar tales descalabros. Tampoco a los funcionarios del Centro de Control Pecuario les pareció de interés el modo en que fueron adquiridas las 35 reses de la finca, ni los movimientos de rebaño llevados a cabo, ni el origen de los equinos encontrados, la mayoría sin marca al fuego. Según las informaciones obtenidas durante la investigación, un comprador de la Empresa Integral Matanzas efectuaba las operaciones de compra y venta de ganado para la finca, pero, ¿nadie chequeaba su trabajo? ¿Habrá que esperar siempre porque un tercero, en este caso la Policía Nacional Revolucionaria o la Fiscalía, detecte las deficiencias que le compete a la Agricultura solucionar? Otras manos sucias La finca Vista Hermosa abarca poco más de 13 hectáreas y pertenece desde 1994 a la hermana del sujeto. No obstante, la titularidad de las tierras, obtenidas por la mujer en herencia, constó solo en papeles, pues el dominio y los recursos siempre estuvieron en manos del cubano-mexicano, quien fue procesado por conducta antisocial en el 2001 y falsificación de documentos públicos en el 2005. Desde la entrada, la propiedad luce ostentosa. El terraplén —de unos 500 metros aproximadamente— que conduce hasta las instalaciones del lugar denota los recursos invertidos. A juicio de las autoridades, el volumen de relleno utilizado para perfeccionar el camino supera los 400 viajes de camión, y otra cifra similar fue empleada en el traslado de abono orgánico para el mejoramiento del suelo. Aunque el acusado posee los comprobantes del petróleo comprado como pago al trabajo, unido a otras sumas exorbitantes, ¿cuántos materiales dirigidos a disímiles objetivos económicos no llegaron al destino previsto? ¿Quién sabe cuánto retraso implicó eso en una obra? El cercado perimetral perfectamente concebido también apunta hacia el fraude. Para esta actividad —dijo el individuo— compró unos 2 000 postes de madera a un particular y usó más de una veintena de rollos de alambre de púas, importados desde México. También alega haber traído al país equipamientos de dudosa procedencia: llavines, arreos, monturas... y hasta un equipo de ordeño mecanizado, acciones que no aparecen registradas por las autoridades. Y si algo alarma sobremanera en la finca es la electrificación: desde alumbrado público, postes de hormigón, hasta un banco de transformadores de alto voltaje. Cinco trabajadores corruptos de la Empresa Eléctrica de Matanzas le facilitaron los insumos, los mismos que sembraron los postes con el empleo de la maquinaria y combustible estatales, hicieron las conexiones eléctricas, para lo cual dispusieron de unos 400 metros de cable y podaron los arbustos. Según sus declaraciones, prácticamente todas las labores realizadas ocurrieron sin muchos contratiempos, porque desde sus respectivos puestos tenían acceso a los medios. Entonces, vuelve a incidir el endeble control sobre el cuidado de tan valiosos recursos. Además, aparece entre las desmedidas violaciones el empleo de 16 carriles de vías para la construcción de un almacén y la vaquería. Ni el principal encartado, ni el jefe de mecanización del CAI Juan Ávila, quien le facilitó los raíles de un ramal próximo a su domicilio, repararon en el daño a la economía, especialmente hoy cuando el país realiza ingentes esfuerzos por rescatar el ferrocarril. Cabos sueltos Si bien los siete trabajadores coinciden en que el "patrón" les comentó en una oportunidad sobre los trámites para legalizar su contratación, en ningún documento aparecen registrados como tales. Elemento por el cual nunca se preocuparon, como tampoco lo hicieron ante la advertencia del dueño sobre la cifra que debían decir como sueldo. Apenas unos 225 pesos al mes, cuando en realidad cuatro de ellos percibían 1 200, además de ropa, calzado, celulares y en varios casos motos o bicicletas como medio de transporte. Los tres custodios cobraban un salario mensual de 600 pesos, entretanto los implicados obtuvieron exagerados montos por sus "servicios". Demasiado dinero mal habido, cuyo origen es otro cabo suelto que pretende atar la investigación, conscientes las autoridades de la severidad con que será enfrentada cada manifestación de corrupción. Fuente: Granma

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