Jueves, 7 Marzo, 2013 - 11:15
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Este artículo es de hace 12 años
El puro habano cubano siempre ha contado con grandes amigos y admiradores. En el mundo de los célebres no son pocos los que han preferido la compañía del producto artesanal por excelencia.
Grandes hombres en el terreno político, económico, social y cultural han tomado decisiones trascendentales con un buen habano por compañero o lo distinguen como obra de exquisito amor.
Uno de los primeros fue el intelectual y prócer independentista José Martí (1853-1895). Aunque no fue fumador, su intensa vida política siempre estuvo muy vinculada a los tabaqueros, factor vital en las luchas libertadoras de Cuba a finales del siglo XIX.
La historia recoge un pasaje trascendental asociado a esa etapa. Por orden de Martí dentro de un puro se trasladó la orden de alzamiento que diera inicio a la guerra del 95, el 24 de febrero, hace ya 128 años.
Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, gran fumador durante muchos años, participó activamente en el desarrollo de la industria tabacalera cubana.
Su presencia en los Festivales del Habano animaron esas fiestas. Su firma en los humidores subastados como es tradicional, contribuyó al desarrollo de las pujas, cuyas recaudaciones millonarias se donan al sistema de salud de la Isla.
En la década de los 60 del pasado siglo un miembro de su escolta recibió de un amigo un tabaco sin nombre, que hacía para su fuma personal, según han contado a la prensa autoridades de Habanos SA.
En una ocasión le regaló un ejemplar al Comandante, quien quedó complacido con el puro debido a sus cualidades. El resto es historia bien conocida. Fidel obsequió estos tabacos a amigos, dignatarios de otros países y otras personalidades.
La fama del puro se extendió hasta 1966 cuando comenzó la producción a gran escala y fue bautizado con el nombre Cohíba por Celia Sánchez (1920-1980), heroína cubana de la guerra de liberación.
El legendario guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, también fue un amante del buen fumar. Si la imagen del fotógrafo cubano Korda le ha dado la vuelta al mundo, también son famosas las que lo presentan sonriendo y fumando habanos.
Winston Churchill, premier británico en la época de la Segunda Guerra Mundial, fue un ferviente admirador de los habanos. Visitó Cuba en varias ocasiones, donde surgió su afición. Se le atribuye una frase espectacular: Quiero tanto a Cuba que la llevo siempre en mis labios, en una franca alusión a su hobby predilecto.
Esto llevó a darle nombre a una vitola, que es junto al Montecristo número 4 de las más gustadas a nivel internacional.
Y que decir acerca del escritor cubano José Lezama Lima, sibarita empedernido, cuyas famosas cenas pantagruélicas culminaban con el deleite de fumar un buen habano.
Otro grande de la cultura, el compositor Leo Brower, ha comentado que asocia el momento de fumar a imágenes esenciales de la cultura cubana, desde la inteligencia de los cosecheros y torcedores, portadores de una tradición irreductible, hasta la neblinosa atmósfera que rodeaba a Lezama cuando aspiraba el humo con su respiración jadeante (padecía asma), mientras urdía una de sus intrincadas metáforas.
Alejandro Robaina, el mejor de los vegueros de todos los tiempos es un hito especial, pues tuvo la suerte de dar en vida nombre a una marca: Vegas Robaina y recorrer, penetrar el universo de los famosos y sumarse a ellos desde su sencillez de campesino.
Francisco Repilado, Compay Segundo, convirtió la tradición en una leyenda. Fue en su juventud tabaquero, y fumó habanos toda su vida longeva.
Tocado por la fama un poco tardíamente, asombró a todos con su célebre Chan Chan, interpretado en su instrumento propio: el armónico y para un público muy diverso que incluyó al papa Juan Pablo II.
EL CINE Y LOS HABANOS
Muchas historias inéditas acompañan además al producto cubano de excelencia, sobre todo las vinculadas a sus fieles seguidores del séptimo arte, quienes lo veneran, lo distinguen.
Actores y actrices, directores, productores, se incluyen en una larga lista que rinde culto al puro desde los albores de la pantalla grande. Uno de los primeros fue Groucho Marx (1890-1977), que ya fumaba en sus películas del cine mudo.
Alfred Hitchcock (1899-1980), el mítico realizador del suspenso, era un amante absoluto de los puros. Muchos de sus famosos trucos cinematográficos, que lo ubicaron en un elevado pedestal en la historia del cine, los concibió fumando un gran tabaco, según cuentan los especialistas.
Los norteamericanos Robert Mitchum, Orson Welles, Steve McQueen, Gary Cooper, la alemana Marlene Dietrich, la española Sara Montiel, fueron actores clásicos que aceptaron el reto de fumar fuera y dentro de la pantalla.
Más cercanos en el tiempo tenemos al español Imanol Arias, el francés Gerald Depardieu, los norteamericanos Matt Dillon, Kevin Costner, Jack Nicholson, Steven Spielberg, Silvester Stallone, Clint Eastwood, Danny DeVito, y el australiano Mel Gibson.
El irlandés Pierce Brosnan, quien encarnó durante muchos años al famoso agente secreto 007 de la inteligencia británica James Bond fuma puros con placer, no solo en la vida real sino que en algunos de sus filmes de acción exhibió espléndidas cajas de 50 Romeo y Julieta en su vitola más apreciada: Churchill de Luxe, no.2.
Otro británico, Jeremy Irons, de amplio prestigio, vale recordar su patagónico en el remake de Lolita, o su actuación memorable en la serie televisiva Los Borgias, logró llegar más allá cuando se convirtió en 2005 Hombre Habano en comunicación, uno de los cuatro premios anuales que otorga la compañía Habanos SA desde 1995.
Robert de Niro, uno de los grandes de Hollywood, con una impresionante lista de éxitos, gusta de fumar habanos y se exhibe con ellos en sus filmes a la más mínima oportunidad.
El austríaco-estadounidense Arnold Schwarzenegger, el famoso Terminator, casado durante muchos años con la periodista María Shriver, miembro del clan Kennedy, y exgobernador del estado estadounidense de California, hace honor a los habanos.
Ridley Scout, director de cine y televisión, ganador de varios premios Oscar, que en su larga trayectoria ha comandado a actores como Michael Douglas, Tom Cruise, Rusell Crowe, Harrison Ford y Sigourney Weaver, entre otros, no evade a la voluptuosidad del humo de un buen habano.
Tampoco escapa a la fascinación de un habano el reconocido actor afronorteamericano Danny Glover, cuya fama llegó a la cúspide con la saga de Arma letal junto a Mel Gibson.
En fin, el puro habano proviene de cuna humilde y en la actualidad se pasea por el planeta lleno de exclusividad y belleza con potencialidades aún sin explorar.
Fuente: Prensa Latina
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