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Este artículo es de hace 11 años
La Zona Especial de Desarrollo del Mariel, avanzada del vuelco que Cuba le imprime a las inversiones extranjeras, define gradualmente sus formas de operar para el mejor conocimiento de potenciales hombres de negocios y la fuerza de trabajo local.
Las autoridades asignaron 12 entidades empleadoras cubanas para seleccionar el personal que prestará servicios a las empresas que decidan invertir en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, al oeste de La Habana.
Los trabajadores contratados por las empleadoras designadas para prestar servicios de suministro de empleados a las entidades concesionarias y usuarias instaladas en el Mariel, recibirán un pago a razón de diez pesos cubanos por dólar.
El desembolso por el servicio de la fuerza de trabajo se acordará entre el concesionario o usuario de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y la entidad empleadora cubana y esta última concretará el salario en pesos, moneda nacional.
Los futuros trabajadores cubanos de la zona con un puerto llamado a convertirse en el principal de entrada y salida de Cuba, deberán tributar al erario público por concepto de impuestos sobre los ingresos personales el cinco por ciento del salario.
También las autoridades cubanas establecieron los valores de propiedad del suelo que pagarán las empresas que se radiquen en la Zona del Mariel y los montos dependerán del tipo de actividades que desarrollen.
Los directivos cubanos han informado a gobiernos y empresarios foráneos sobre las especiales condiciones de inversión a aplicar en el Mariel.
Se trata de márgenes muy interesantes desde el punto de vista del costo para el hombre de negocios recién llegado, quien además contará con una política especial de incentivos fiscales, legales y laborales.
Entre los incentivos sobresalen las amplias garantías para los negocios, libre transferencia al exterior de dividendos y utilidades, ubicación estratégica de la Zona en el centro del comercio en la región del Caribe, y el régimen tributario específico con estímulos fiscales.
Además, los empresarios que se asienten en el Mariel dispondrán de una moderna terminal de contenedores en la bahía de aguas profundas, autopistas, líneas férreas, rápida conexión con aeropuertos y redes eléctricas y de agua.
Con la definición de tales regulaciones y estímulos se dibuja de forma más precisa el funcionamiento presente y futuro de un enclave decisivo para la economía cubana.
La Zona Especial de Desarrollo Mariel, con 465 kilómetros cuadrados, debe fomentar el desarrollo económico y ambiental sostenible.
Cuba aspira a que desde allí se promuevan las exportaciones, sustituyan importaciones y generen empleos, en constante articulación con el comercio internacional y la economía interna.
La Zona Especial de Desarrollo Mariel es un hecho que toma cuerpo y recibirá seguramente la participación de empresarios serios y eficientes.
Fuente: Radio Habana Cuba
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