Verónica Lynn: La juventud revoluciona la vida

Este artículo es de hace 6 años
Sin sobresaltos, con sólida labor de los lanzadores, oportunidad con el madero y muy buen corrido de bases, el plantel cubano se impuso a la selección universitaria de Estados Unidos Sin sobresaltos, con sólida labor de los lanzadores, oportunidad con el madero y muy buen corrido de bases, el plantel cubano se impuso a la selección universitaria de Estados Unidos en el segundo duelo del tope bilateral entre ambos países, que promete mucha intensidad y lucha en los tres pleitos restantes. La noche comenzó con ciertas dudas por el descontrol del abridor antillano Julio Al­fredo Martínez, pero el zurdo vueltabajero se recuperó de inmediato y logró establecer un dominio absoluto, apoyado en una inteligente mezcla de lanzamientos y notable capacidad para ubicar sus envíos donde les dolía a los contrincantes. A su ritmo, llegó a retirar a 15 por su orden, hasta que concedió un boleto en el séptimo, capítulo en el cual la dirección cubana bien pudo dar entrada a alguno de los relevistas, teniendo en cuenta la necesidad de que otros jóvenes también vean acción la mayor cantidad de tiempo posible. Con seis episodios de sólida actuación, no había razones para demorar más la estancia en el box del pinareño, quien selló la actuación con su cuarto ponche del partido, y fue relevado por el veloz Vladimir Gutiérrez, intransitable en dos innings que supieron a poco, pues en honor a la verdad, constituye todo un espectáculo verlo trabajar. Destila clase en cada pitcheo, sus sliders son un total enigma, en parte por la velocidad y el quiebre, muy difícil de conectar para cualquier bateador. Además, con la pistola afinada supera con tremenda facilidad las noventa millas e intimida a los rivales solo con el atronador sonido de la mascota. El camino de los lanzadores cubanos se hizo más cómodo por la productividad de una casi idéntica alineación —solo entró Guillermo Avilés por Ramón Lunar—, que esta vez no requirió de tan grandes esfuerzos y conexiones a la hora de fabricar carreras, contrario al primer pleito, cuando necesitaron de una decena de inatrapables para pisar en cuatro oportunidades el plato. La tropa de Alfonso Urquiola se soltó con calma y aprovechó los deslices de la defensa de Estados Unidos, cuyos fallos —esos que frecuentemente no van a la anotación— costaron par de carreras. Primero, el receptor Chris Okey falló inexplicablemente en un tiro a la inicial que representaba el tercer out de la entrada, y luego el torpedero Alex Bregman se durmió y le doblaron por tercera con la bola en la mano, error imperdonable. Por cierto, muy destacado el corrido en las bases de Roel Santos, Lorenzo Quintana y Yadiel Hernández, quienes anotaron en carreras desde la inicial tras dobletes de Luis Yander la O, Guillermo Avilés y Yordan Man­duley, respectivamente. Válido destacar que todo el gasto ofensivo de los antillanos llegó frente a los veloces James Kaprielian y Andrew Moore, dos lanzadores que acumulan cinco de 18 victorias estadounidenses en el verano, con 42 ponches en 34 entradas, y efectividad inferior a las dos limpias permitidas por encuentro.   Hoy habrá doble programa a partir de las tres de la tarde en el parque Capitán San Luis de tierras vueltabajeras, donde se supone que ambos cuerpos de dirección muevan sus piezas para oxigenar en una maratónica jornada, además de continuar con la importante misión de foguear a jugadores jóvenes y con perspectivas. Fuente: Granma

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