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Este artículo es de hace 11 años
Cuba busca sacar provecho de un reciente aumento en los precios del azúcar y
de la mejora de los rendimientos en sus cañaverales.
Los Fanjul no son precisamente revolucionarios de izquierdas pero se han
convertido en una de las principales voces contra el embargo de EE.UU. a
Cuba.
La familia ha amasado una de las mayores fortunas del país gracias a sus
plantaciones de azúcar en el centro de Florida y en República Dominicana y ahora
quieren extender su negocio a Cuba.
Por eso han pedido el fin de unas restricciones comerciales que este martes
fueron condenada por la Asamblea General de la ONU como ha ocurrido anualmente
durante los últimos 24 años.
Como ellos, un coro creciente de empresarios estadounidenses están haciendo
lobby en la Casa Blanca y el Congreso para acabar con las restricciones que
EE.UU. comenzó a imponer en 1961 para intentar debilitar al gobierno de Fidel
Castro.
En el caso de los Fanjul, su activismo ha llamado la atención porque durante
décadas financiaron a los grupos proembargo.
Cuando triunfó la revolución cubana, perdieron sus plantaciones en la isla,
pero bajo el mando del patriarca Alfonso Senior reconstruyeron su imperio bajo
el nombre Fanjul Corp. propiedad de los cuatro hermanos Fanjul, Alfonso Junior
"Alfy", Pepe, Alexander y Andrés.
Ahora los hermanos dicen querer la "reunificación de la familia cubana".
"Si hay alguna manera de que la bandera familiar pueda volver a Cuba, estaré
encantado de hacerlo", dijo Alfonso Fanjul, el mayor de los hermanos, de 76
años, al diario The Washington Post en febrero.
Alfonso Fanjul, el mayor de los hermanos, de 76 años, dijo que quiere que la
"bandera familiar" vuelva a Cuba.
De acuerdo con la información corporativa en internet, Fanjul Corp. es el
mayor refinador de azúcar del mundo, con una producción de 7 millones de
toneladas al año. Sus productos son vendidos bajo las marcas Domino y Florida
Crystals entre otras.
Sobre la empresa se ha dicho en repetidas ocasiones que dos de cada tres
cucharadas de azúcar consumidas en EE.UU. provienen del grupo Fanjul.
Ahora, el interés de los Fanjul por Cuba coincide con un tímido renacimiento
de la industria azucarera en la isla.
Cuba busca sacar provecho de un reciente aumento en los precios del azúcar y
de la mejora de los rendimientos en sus cañaverales.
Hasta la década de 1990, el azúcar fue la mayor exportación cubana y llegó a
generar medio millón de empleos.
Pero con la desaparición del mercado de la Unión Soviética -su principal
cliente- y la caída de los precios mundiales del azúcar, la industria se vino
abajo.
"Alfy" ha visitado Cuba en varias ocasiones y se ha reunido con miembros del
gobierno cubano.
La Cámara de Comercio de EE.UU. patrocinó uno de esos viajes en mayo. Al
mismo tiempo, un grupo de 40 políticos y empresarios estadounidenses firmaron
una carta abierta al presidente Barack Obama en el que pedían la retirada de las
medidas que impiden comerciar a los negocios estadounidenses con la isla.
Lea: Qué buscan empresarios de EE.UU. en La Habana
Controversia
En
EE.UU. los Fanjul han sido criticados por los generosos subsidios que reciben
del gobierno.
Pero los negocios de la familia Fanjul no han escapado de la
controversia.
En EE.UU. han sido criticados por los generosos subsidios que reciben del
gobierno. En República Dominica activistas han denunciado las precarias
condiciones de trabajo en los campos de azúcar.
Thor Halvorssen, presidente de the Human Rights Foundation, con sede en Nueva
York, dice que los Fanjul consiguen evitar críticas gracias a su fortuna.
"Pagan tanto dinero a políticos que casi nadie habla mal de ellos", dice
Halvorssen.
En 2009, el visionado de un documental crítico con los negocios de los
Fanjul, The Sugar Babies, fue abruptamente cancelado en la Universidad de
Miami.
Según su directora, Amy Serrano, el cambio de planes se debió a las presiones
de Fanjul Corp.
El documental fue producto de un viaje que Serrano hizo a República
Dominicana en 2005 y muestra comunidades dedicadas al cultivo de azúcar en las
que son comunes las enfermedades y la malnutrición.
Una solicitud de entrevista de BBC Mundo con Alfonso Fanjul o un portavoz de
la familia no había sido atendida al tiempo de publicación de esta nota.
A los críticos que llevan años criticando las operaciones de la empresa, se
les han unido ahora unos nuevos enemigos: quienes siguen creyendo en EE.UU. que
el embargo debe seguir en pie y ven en los Fanjul unos traidores.
El senador republicano Marco Rubio dijo estar decepcionado cuando Alfy Fanjul
anunció el cambio de postura en la entrevista con el Washington Post.
Otros cubanoestadounidenses han pedido un boicot a los productos de la
empresa. Pero en vistas de que la popularidad del embargo es cada vez menor en
EE.UU. probablemente la empresa habrá perdido pocos clientes.
Fuente: BBC.co.uk
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