Los precios del mercado agropecuario cubano siguen subiendo en ascenso indetenible

Este artículo es de hace 6 años
Medir, pesar...(mercados agropecuarios) En un reportaje publicado hoy en el diario Granma, los entrevistados coincidieron en que los precios se agravan, principalmente, por la transportación, desfavorables condiciones climáticas, y la escasa e impuntual entrega de fertilizantes y abonos. Comprar alimentos como ajo, cebolla, frijoles y tomate se ha convertido, por sus altos precios, en algo complejo para muchos cubanos, sobre todo en La Habana, donde desde hace un año se procura influir en ese indicador, pero al decir de la letra de una vieja canción “el cuartico está igualito”, dice el diario. En noviembre del 2013 entró en vigor el Decreto 318, dirigido a desarrollar, de manera experimental, nuevas fórmulas de comercialización de productos agropecuarios en la capital, Artemisa y Mayabeque, para evitar intermediarios y lograr compra-ventas de viandas, hortalizas, frutales y granos frescos y de ma­yor calidad. A partir del abastecimiento directo del surco al mercado se aspiraba a que, poco a poco, se estabilizaran —o mejor aún, disminuyeran— los precios, proceso complejo al depender de un conjunto de variables como la producción, condiciones climáticas, políticas nacionales y territoriales; sin olvidar que el sistema reconoce a las propias formas productivas como comercializadoras, incluso de bienes que no generan, convirtiéndose en intermediarios. Lo cierto es que los resultados preliminares siguen sin influir positivamente en el bolsillo de la gente -añade Granma-, que al visitar varios establecimientos comerciales de La Habana, encontró como denominador común fue que en la conformación de los precios ha tenido su impacto el primer mercado mayorista de abasto en el país, que abrió sus puertas el 18 de diciembre del 2013, en el capitalino municipio de Boyeros. Uno de los aspectos más contradictorios que saltó a la vista -confirma el diario- fue la escasa variedad en los precios, en contraste con la diversidad de figuras aprobadas para comercializar productos agrícolas en ese lugar. Tal pareciera que todos se han puesto de acuerdo. Hablan las autoridades Idael Saserio, especialista de la Empresa Provincial de Comercio, de Mayabeque, dijo al periódico que a un año de implementada la medida, en ese territorio “se aprecia una mejor calidad y variedad en la oferta de productos agropecuarios, mayor gestión de venta y reducción de las mermas, en comparación con los inventarios registrados anteriormente por entidades estatales”. Sin embargo, “si algo no se ha podido lograr con el Decreto 318 es el tema de los precios”, aseveró Martha Labrador, directora comercial de la entidad. “Que varias figuras participen en el mercado minorista no ha traído el efecto esperado, por ejemplo, que los precios de los productores fueran diferentes a los de los intermediarios”. A juicio de Sara del Pilar Vidal, jefa de Ventas Minoristas y Registro de Con­sumidores del Ministerio de Comercio Interior (Mincin), se ha malinterpretado el llamado precio por acuerdo, lo que ha dado al traste con la conformación de una tarifa única, sin tener en cuenta el costo de producción o de comercialización. “Los productores están copiando los precios del comercializador, no hay cultura de compra-venta ni sentido de competencia; si todos ponen el mismo valor, se demoran más en vender y se alargan los ciclos de rotación del producto”, explicó Vidal. Sobre el Decreto 318, la funcionaria precisó que está en un proceso de revisión y, como todo experimento, es susceptible a cambios. Por ejemplo, en Mayabeque, ya se analizan elementos que influyen en la formación de los precios, como la tarifa de arrendamientos que se les cobra hoy a las cooperativas no agropecuarias. Vidal alertó, no obstante, que la producción es y seguirá siendo el factor clave en el logro de precios más atractivos para productores y consumidores. Incremento de producción De acuerdo con estadísticas oficiales, el índice de incremento de la producción agropecuaria en Cuba, que excluye la caña de azúcar y la de patios y parcelas, fue de 17,6 % de enero a julio último, en comparación con igual ciclo del año anterior. Los cultivos que inclinaron la balanza a favor del campo fueron el maíz, con 66,9 % de crecimiento, el frijol con 54,5 %, y las hortalizas, con 9,4 %, según el informe realizado por especialistas de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Ante la inquietud, Julio García, viceministro primero de la Agricultura, comentó a la AIN que aún la producción no cubre las necesidades familiares, el consumo social y la pujante demanda del Turismo y en especial, el sector gastronómico, donde se están asentando nuevos actores como los cuentapropistas y las cooperativas. Una pequeña muestra de la actual desarmonía entre la oferta y la demanda se ilustra en la producción de ajo, la cual aumentó en el 2013 hasta obtener unas 18 000 toneladas, pero que no pudo responder a las 40 000 que requiere el consumo general, ejemplificó García. De acuerdo con el Decreto 318 del 2013, los sujetos autorizados para realizar ventas de productos agropecuarios son las empresas estatales, las granjas estatales con personalidad jurídica, las unidades básicas de producción cooperativa (UBPC), las CPA, las CCS, las empresas y unidades presu­pues­tadas que produzcan excedentes en sus áreas para el au­toabastecimiento, las cooperativas no agropecuarias comercializadoras de productos agropecuarios, los agricultores pequeños, el vendedor mayorista de productos agropecuarios, el vendedor minorista de productos agropecuarios, y el carretillero o vendedor de productos agrícolas en forma ambulatoria. Fuente: CubaDebate

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