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Este artículo es de hace 10 años
Por Rene Luis Romero Oramas
En un barrio en el que casi nunca ocurre nada, salvo las ya olvidadas algarabías industrialistas y los tormentosos gritos de los vendedores ilegales de pan, de pasteles de guayaba "a peso", de escobas y trapeadores, de blanqueador de ropa y aromatizantes, donde la noticia mas importante es la llegada del pollo "de población" o el huevo que vuelve después de perderse una vez y otra también, se aparece Rihanna.
De entre los bares feos y desvencijados, por viejos y por saña humana, escogió, dicen, el de las esquinas de La Rosa y Vista Hermosa y sentada en una de las tres banquetas originales que quedan en pie comenzaron a iluminarla a flaschazos mientras se daba un trago.
Después con un soberbio y provocador vestido negro y plata, la sesión continuó entre la muchedumbre. Venció la resistencia de su seguridad personal y se encaminó por La Rosa hacia la esquina de la calle Mariano. Se dejaba tocar. Era cierta, decía la gente. Volvió a pasearse en sentido contrario y con calma se fotografiaba ya no solo para una revista o para lo que fuera. A esas alturas eran decenas de manos las que portaban tabletas y teléfonos inteligentes que al caer la tarde se hacían más visibles. Qué contrastes.
A lo mejor nunca vemos las fotos, pero anoche los muchachos se intercambiaban por "blutú" los vídeos de Rihanna, sobre todo para que en la escuela no los fueran a desmentir, por aquello de que en su barrio del Cerro casi nunca ocurre nada y la noticia más importante es la llegada del pollo "de población"
Fotos: Rene Luis Romero Oramas
Tomado de Facebook: https://www.facebook.com/reneluis.romerooramas.3/posts/746916648760742
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