“De la finca a la mesa”: la historia de un cubano emprendedor

Este artículo es de hace 5 años

Fernando Funes-Monzote es el nombre de un sagaz empresario cubano que despunta como figura vital en el terreno de la agroecología en la Mayor de Las Antillas.

Más allá del grado académico de Doctor que lo respalda científicamente y su pasión por la agricultura, Funes-Monzote, en su calidad de comerciante visionario, ha logrado convertirse en uno de los principales proveedores de alimentos a los mejores restaurantes gourmet de La Habana.

Como agronomista especializado, Funes comenzó la excavación de un terreno rocoso en las periferias de la capital. Después de siete meses de arduo trabajo a golpe de pico y otras herramientas, halló un manantial de agua cristalina a 15 metros de profundidad.

“Para mí fue una metáfora de la agroecología” expresó Funes al diario Washington Post, refiriéndose a las técnicas de administración de fincas basadas en la responsabilidad y el cuidado medioambiental que estudió en Cuba y Holanda.

De esa forma fue llevando a la vida su Finca Marta, terreno de 8 hectáreas que provee productos orgánicos de primera calidad a las “paladares” más rankeadas de La Habana, lo que convierte a Funes-Monzote en una de las figuras más codiciadas en los círculos culinarios de la isla.

Otra característica de la finca es su sistema de irrigación el cual funciona casi enteramente con energía solar y la producción anual de 1,5 toneladas de miel de abeja. De igual modo, Funes diseñó un biodigestor que aprovecha el metano del estiércol a través de tuberías que hacen funcionar directamente la cocina de ese recinto agrícola.

Después de la apertura del gobierno cubano a las formas privadas de comercio (cuentapropismo), Fernando Funes ha sabido hacerse de un nicho por el cual florecer aún más su iniciativa agroecológica en forma de negocio a gran escala.

En Finca Marta se cultivan más de  60 variedades de vegetales, frutas y hierbas que son prácticamente desconocidos en el país caribeño, por este motivo son los más cotizados por los chef que atienden a clientes extranjeros. Los productos de la finca son distribuidos a más de dos docenas de restaurantes habaneros.

Funes aboga por una agricultura inteligente, autosustentada y artesanal como una alternativa para enfrentar tanto la voraz agroindustria capitalista como el desastroso modelo agrícola estatal implementado en 1960, afirma un reportaje del Washington Post.

El Litoral, un sofisticado restaurante situado a un costado de la embajada de Estados Unidos, mantiene una política “de la granja a la mesa” gracias a la iniciativa de Funes, algo que también es inusual en Cuba.

Actualmente, Funes dedica parte de su tiempo a la labor comunitaria. Ha agregado un hogar materno a su ruta de repartición como parte de su misión social en expansión y planea la distribución de una canasta básica semanal a familias individuales.

Para este cubano no es necesario más terreno, confía en que puede incrementar sus cosechas simplemente añadiendo métodos más intensivos. Por el momento, centra sus intereses en fomentar su negocio y promover en otros campesinos cubanos la adopción de la agroecología en sus campos.

Este artículo es de hace 5 años

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