Médicos cubanos emigrados podrán recuperar sus puestos en Cuba

Este artículo es de hace 5 años

El pasado jueves, el periódico oficial Granma publicaba un extenso artículo firmado por el Ministerio de Salud Pública cubano, sobre el sistema y servicios de Salud en Cuba.

Comenzando con un tono de alabanza por “compartir lo que tenemos y no dar lo que nos sobra” y de reconocimiento a la labor solidaria que por décadas Cuba ha prestado en varios países, incluyendo los convenios actuales Gobierno a Gobierno “en los que se establece determinada compensación en beneficio mu­tuo” y toda la labor cubana que hace que en la actualidad 50 000 colaboradores cumplan mis­ión en 68 países; el artículo pasa a aludir cómo el ejercicio de estas labores humanitarias, desinteresadas, solidarias se ha visto amenazada por campañas difamatorias de quienes “ven en los profesionales cubanos una amenaza al lucrativo negocio que es la medicina capitalista” y cómo la buena praxis y prestigio del personal cubano ha generado “el interés de clínicas por contratar profesionales cubanos para el ejercicio privado de la medicina”, aún las de “países amigos”

En un intento por justificar las trabas impuestas a los trabajadores de la salud en Cuba para poder abandonar el país -los tan conocidos cinco años de espera para el permiso de salida- y los “castigos” ante sus deseos de regresar o visitar la Isla, culpabiliza al capitalismo que con su robo de talentos y facilidades para la inserción laboral, lleva a efectos de llamada al abandono -”decersión”- del país.

Uno de los principales artífices del robo de talentos ha sido el gobierno de los Estados Unidos, que desde los primeros años del triunfo de la Revolución nos obligó a adoptar controles y regulaciones migratorias para contrarrestar esta situación y ha continuado en su interés desestabilizador mediante sorteos, emigración selectiva y la Ley de Ajuste Cu­bano.

Asimismo, se mantiene vigente el Pro­grama de Parole para Profesionales Mé­dicos Cubanos (Cuban Medical Pro­fessional Pa­role Program), diseñado para incitar la deserción de los profesionales de la medicina cu­bana durante el cumplimiento de sus misiones en terceros países, establecido por el go­bierno de George W. Bush desde agosto del 2006.

Sin embargo, la parte del documento que más atención ha recibido y noticias ha generado se relaciona, por una parte, con las declaraciones de potenciar el desarrollo de los profesionales que actualmente laboran en el territorio incrementando “el acceso a las tecnologías de la información, que les permita, entre otras facilidades, llegar a los textos más actualizados de las distintas especialidades”, o favoreciendo formaciones e intercambios en otras partes del mundo “conceder becas en el extranjero para aprender nuevas técnicas; ampliar la modalidad de misiones de colaboración por períodos cortos (grupos itinerantes); propiciar la participación en congresos y eventos nacionales e internacionales con el objetivo de difundir sus trabajos científicos e intercambiar experiencias con sus homólogos”.

En tal sentido, aunque no se precisan los términos ni los mecanismos se habla de “voluntad de favorecer todas las vías posibles para mejorar las condiciones de vida y trabajo de nuestros médicos”.

El segundo tema de gran alcance e interés para los profesionales de la rama sanitaria cubanos es la posibilidad, para aquellos que hayan emigrado de Cuba por razones personales, familiares o “índole profesional, incluyendo aquellos víctimas de las engañosas prácticas del vulgar robo de cerebros”, de -si lo desean- reincorporarse al Sistema Nacional de Salud, con garantías de “su ubicación laboral en similares condiciones a las que tenían”.

La medida, referida a los profesionales que “bajo los términos de la actualización de la política migratoria han salido del país ”, pudiera evidenciar un cambio de signo efectivo en la relación del gobierno cubano con los cubanos que residen fuera de la Isla, sin embargo, pareciera ser igualmente un indicio de la necesidad de personal médico, pese a que se indique que la ratio de médicos por cada mil habitantes en Cuba sea de las primeras a nivel mundial, al estar en un 5,4 -descontados los que prestan servicios en el exterior.

El hecho de que tampoco se aborden abiertamente las condiciones de vida que poseen, y padecen en muchos casos, los profesionales de la salud, con un compromiso, entrega y cometido social innegables, que se aluda tímida y vagamente a motivos profesionales como una de las causas para emigrar, que se siga hablando de robo de talentos y no de libre elección de mejores condiciones de vida y que se les asegure un puesto en las mismas malas condiciones de antes de emigrar; pone sobre en evidencia que no existe aún un debate abierto sobre un asunto socialmente tan importante como este y que queda aún mucho camino por andar para que la fuga de profesionales cubanos siga lacerando la isla caribeña.

Este artículo es de hace 5 años

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.